Antes de llegar a las librerías, cada libro tiene una historia que contar. Conversamos con sus autores sobre lo que escriben y por qué lo hacen.
Mara Grosvald intenta desde hace casi treinta años cumplir una promesa: publicar los textos de María Guadalupe Ojeda, su mejor amiga del secundario, que murió el día en que cumplía 21 años. Guadalupe escribía desde muy chica, participaba en concursos bajo el seudónimo María Sawyer y quería que su obra llegara a los lectores. Ahora Mara recuperó cuentos, poemas, manuscritos y hasta una portada elegida por ella.
Agustín Landaburo Larrea nació en Tigre en 1965 y vive desde hace 35 años en San Rafael, Mendoza. Después de una vida atravesada por las artes marciales, la meditación, el taichí y el coaching, a los 58 decidió empezar a escribir. «Signos imaginarios» —título todavía en discusión— reúne diecisiete relatos nacidos de esa nueva etapa y de varios años de talleres y reescrituras.
Luis Patricio Farrell vive en Martínez y es empresario. A comienzos de 2026, con más tiempo disponible, decidió convertir en novela una historia que llevaba años escuchando en su familia: la de un joven brillante cuyo deterioro psíquico se mezcló con una intuición imposible sobre Bergoglio. «¿Concluyente?» tiene unas 41.000 palabras y llega a edición dispuesto a podar.
Marcela Bacigalupo nació en Lima y vive en Miami desde hace veinticinco años, donde trabaja como abogada de inmigración. Empezó escribiendo en un blog, pasó por talleres y durante la pandemia descubrió que buena parte de sus historias orbitaban la inmigración. «El duelo de las urracas» llega a Orsai después de años de trabajo y con la necesidad de una mirada editorial nueva.
Lucas Nahuel Caro tiene treinta años, vive en Villa Gesell y trabaja de mozo. Después de probar estudios, música, danza y locución, encontró en la escritura una práctica capaz de acompañarlo en cualquier estado de ánimo. Llegó con unos 55.000 palabras de relatos atravesados por pérdidas y gratitud; el trabajo editorial será elegir y concentrar el material más fuerte.
Julieta Grinspan es cordobesa, vive en Monserrat y trabaja como actriz, profesora y directora de teatro. Empezó a escribir dramaturgia hace pocos años, casi por necesidad, y ya tiene seis obras estrenadas o terminadas. «Colección de obras» reunirá ese material en formato libro; durante el proceso decidirá cuáles quedan, cómo se ordenan y cuál será el título definitivo.
Emiliano Oliva es rosarino, músico y productor de seguros. Durante la pandemia empezó a escribir cuentos después de encontrarse con «Messi es un perro» y ya publicó un primer libro hace dos años. Ahora llega con veintidós o veintitrés relatos y una pregunta editorial concreta: cuáles pertenecen de verdad al mismo universo y cuáles conviene guardar para otra cosa.
Maria Alejandra Alvarez es docente y alfabetizadora de adultos mayores en La Plata. Ya publicó dos libros nacidos de historias reales y ahora trabaja con relatos sobre tecnología, memoria, ansiedad y vínculos. Llegó a la editorial con veinticinco textos y unas 38.200 palabras, convencida de que lo que necesita no es escribir más sino encontrar una estructura.
Marysol Mediavilla nació en Villa Mercedes y vive en Juana Koslay. Es docente de lengua y literatura, compositora y música; durante años sus textos se convertían en canciones hasta que empezaron a aparecer otros que pedían otra forma. «En el aire» tiene unas 20.300 palabras, está terminada y construye su recorrido entre pasado, presente y futuro, con Marcos y Eva como protagonistas.
Aldo Bordigoni vive en Caballito, trabaja de contador y llega a la publicación a los setenta y seis años después de pasar por varios talleres y algunos concursos. «Los nueve círculos» traslada la estructura del infierno de Dante al oeste del conurbano bonaerense, territorio que conoce desde chico. Tiene unas 33.000 palabras y todavía le falta escribir el último capítulo.
María Trotta vive en Pergamino y trabaja en comunicación y marketing. Después de años de escritura comercial y varios intentos de volver a la literatura, un parate personal a fines de 2024 la llevó a escribir todos los días. «Vida normal» tiene unas 27.000 palabras y busca contar una experiencia difícil desde la desdramatización, sin convertirla automáticamente en tragedia.
Maximiliano Rodriguez vive en Mendoza y trabaja en el área técnica de televisión. Escribe desde los seis años, estudió Letras y cine y ya publicó una antología de cuentos. «Un ejercicio de despedida» es su primera novela: nació entre 2023 y 2024 y encontró después una forma epistolar que le permite cruzar versiones y voces.
Marcelo Martínez nació en Burzaco, fue nadador profesional y vivió en Italia y Praga antes de instalarse en Barcelona. Escribe desde los diez años y durante mucho tiempo trabajó alrededor del terror. Para este libro eligió otro territorio: cinco relatos de realismo mágico que quiere acompañar con música y otros materiales digitales para extender la experiencia de lectura más allá del papel.
Pablo Ricardo Zubillaga nació en Lincoln, estudió arquitectura en La Plata y volvió a su ciudad en 2018. Trabaja en Obras Públicas municipales y también hace proyectos particulares. «Donde se ovilla el tiempo» reúne trece cuentos escritos durante unos tres años, con alrededor de 31.000 palabras, después de una primera novela publicada de manera independiente.
Sebastian Norbedo vive en Marcos Paz y escribe desde principios de los 2000. Empezó con cuentos, pasó por una experiencia de autopublicación y ahora llega a Orsai con «La gravedad del mundo», una obra de unas 64.000 palabras que nació de su interés por los superhéroes y que todavía no atravesó un proceso profesional de edición.
Félix Vera vive en Villa María y pasó más de cuatro décadas trabajando en tecnología como analista de sistemas. Lector voraz desde chico, también cursó sociología y escribió artículos y cuentos antes de pensar en publicar. «El cielo no pide permiso» es una novela de unas 31.700 palabras centrada en dos mujeres y en una mirada sobre las distintas formas del amor.
Sebastián Fernández nació en Córdoba capital y vive en Carlos Paz desde los ocho años, donde hoy tiene una pequeña fábrica de empanadas. Lector desde la adolescencia y habitué de talleres literarios, ya publicó «El otro lado» en dos editoriales. «Tres asesinos en junio» fue escrita hace unos quince años, ronda las sesenta mil palabras y llega al taller terminada, después de muchas relecturas propias y con la necesidad de una mirada externa antes de su edición definitiva.
Ignacio Zambello nació en Rawson y vive en Londres desde hace más de siete años. Trabaja produciendo contenido de fútbol para redes y sostiene además canales propios de viajes y deporte. «La excusa perfecta» reúne episodios futboleros enlazados con vínculos personales, recuerdos de Argentina y distintas etapas de su vida.
Matías Kvesa escribió «Extraña Armonía» en la Mar del Plata distópica de 2021. Cuatro años y una temporada en Copenhague después, volvió al manuscrito con otra experiencia encima y decidió que esa primera novela todavía tenía una vida editorial pendiente.
Gino Marceca es físico y científico de datos. Después de trabajar varios años en Suiza y terminar su posdoctorado, volvió a Buenos Aires y hoy se dedica a aplicaciones vinculadas con energía y consumo energético. Su primer libro busca acercar las grandes preguntas de la física a estudiantes que están terminando el secundario, con ejemplos cotidianos y una mirada crítica sobre cómo se investiga la disciplina.
Laura Cedeira empezó a escribir en un fanzine punk que fotocopiaba y vendía en Parque Centenario, estudió Comunicación y en 2015 publicó una novela infantil. Ahora llega a Orsai con «Como si todo siguiera igual», una historia de adolescencia, primer amor y violencia en el Buenos Aires de los noventa.
Daniel E. Fuhr nació en Coronel Suárez, vivió seis años en Buenos Aires y veintidós en República Dominicana, donde trabajó principalmente en hotelería y turismo. Volvió a su pueblo durante la pandemia y hoy tiene un gimnasio de CrossFit. Sin formación literaria, convirtió una pregunta que lo acompañaba desde hacía años en «Libertad de morir», una autoficción que ya tuvo una primera edición en papel y que ahora quiere someter a una última lectura profesional antes de volver a publicarla.
Daniel Alegre trabaja en un banco, estudió música y encontró refugio en Borges cuando era adolescente. En «Todo no se compra» convierte una vida atravesada por el desarraigo y el regreso a Barracas en una novela sobre la diferencia entre precio y valor, y sobre cuánto cuesta realmente vivir tranquilo.
Mariano Obligado nació en Moreno, creció cerca de San Miguel y hoy vive en CABA. Es psicólogo, trabajó cinco años en clínica y luego se volcó al reclutamiento de perfiles tecnológicos. Llega a Orsai con «Nadie compra un Audi con tickets de almuerzo», un libro que hoy ronda las 18.000 palabras y que decidió llevar a unas 24.000 para mantenerlo compacto y accesible.
Guadalupe Savio vive en Jujuy, es diseñadora industrial y estudia Gestión y Producción Editorial. «Mereces las estrellas» es una novela romántica de unas 36.000 palabras, narrada a dos voces, sobre dos vecinos atravesados por la pandemia y por la posibilidad de que él regrese a Barcelona.
Roberto Fabián Varela vive en Frías, Santiago del Estero, y enseña Lengua y Literatura en escuelas secundarias, también en ámbitos rurales. «Yuto azul» reúne quince relatos y unas 23.000 palabras; continúa un universo que ya había explorado en una publicación independiente de 2018 y llega a Orsai después de varias rondas de selección y reescritura.
Eileen Noble escribió «England» para sus hermanos, sus sobrinos y sus hijas. El manuscrito, de unas 19.500 palabras, reconstruye desde la mirada de sus once años la experiencia de entrar en una escuela pública de un pueblo minero, enfrentarse a un dialecto que casi no entendía y ordenar décadas después aquellos recuerdos en una sola historia.
Rodrigo A. Baccaro es profesor de literatura y psicólogo social, y encontró en la fantasía una forma de contar lo propio sin hacerlo de frente. En «El tribunal de la palabra», la magia está justamente ahí: quien domina las palabras puede dominar el mundo.
Pablo Salas vive en Lugano, es periodista y trabaja en prensa del Poder Judicial. La lectura se volvió más intensa durante una Working Holiday en Australia y, al regresar a Buenos Aires, empezó a escribir con mayor disciplina. «Bolívar Jazz Hotel» reúne relatos breves en un volumen de unas 23.000 palabras que ya completó su primera preventa.
Flor Thomsen vive en Los Cardales, trabaja en publicidad y redes sociales y llegó a la escritura por una indicación de su psicóloga. La herencia del silencio nació de la historia real de una amiga, hija de desaparecidos, y de una decisión: contar ese pasado desde la dimensión humana antes que desde las consignas.
Francisco Praglia nació en Chivilcoy y vive en Escobar. «Todavía no» nació después de una separación, cuando empezó a imaginar imágenes para su nueva casa y terminó construyendo una historia sobre un hombre y su alter ego. El manuscrito ronda las 20.000 palabras, está cerrado y ahora busca una primera mirada editorial profesional.
Santiago Garcia Solimei nació en Castelar, vivió diez años en Australia y hace dos décadas está instalado en España. Después de muchos años en hotelería y marketing, una reestructuración laboral lo dejó afuera de Meliá a comienzos de 2026. Ese golpe terminó empujándolo hacia una escritura que hasta entonces había sido privada: once relatos verídicos, atravesados por el fútbol, los viajes y una vida familiar que vuelve una y otra vez a la figura de su padre.
Periodista judicial y especialista en comunicación, Constanza Chattah reunió en «Una mujer con suerte» una veintena de cuentos atravesados por mujeres, azar y destino. El libro encontró su forma cuando descubrió ese eje y descartó la idea de mezclarlo con otro conjunto de relatos.
Enrique Petracchi es médico cirujano del Hospital Argerich y vive en Buenos Aires. Empezó a leer de adulto, después de una separación, y encontró la escritura durante la pandemia. En «Las ballenas mueren en la arena» reúne relatos nacidos de su fascinación por los pueblos, las historias mínimas y esas escenas cotidianas que de pronto cambian de tono.
Javier María Drago trabaja en sistemas en un laboratorio de La Plata y escribe desde hace años. Hasta ahora había publicado apenas un cuento dentro de una antología colectiva. «Trece extraños», un libro de cuentos que viene corrigiendo desde hace tiempo, será su primer libro con nombre propio.
Franco Molinier es mendocino, abogado y trabaja en el negocio familiar del ajo. Su vínculo con la ficción empezó entre una Olivetti eléctrica que le regaló su abuelo, una banda de rock y la fascinación por el cine. «El misterio de la domesticación», escrita entre 2024 y 2025, nació como un cuento y terminó convirtiéndose en su primera novela larga.
Magali M Garcier nació en Concordia y hoy vive en Dallas, donde estudia marketing y trabaja como niñera con la familia que la ayudó a quedarse en Estados Unidos. Empezó «3 AM» después de una conversación con su psicóloga: necesitaba sacar de encima una experiencia dolorosa y la única manera que encontró fue escribirla, mezclando verdad y fantasía en la historia de Julieta.
Patricio Denegri nació en La Dulce, un pueblo del interior bonaerense, y vive en Plottier, Neuquén. Entrenador de básquet durante buena parte de su vida profesional, escribe todos los días y ya publicó cuentos y una novela corta. «Rastrojo. Los restos de la cosecha» le llevó dos años de trabajo y supera las 160.000 palabras.
Paola Gómez nació en Sarmiento, Chubut, pasó por La Plata, Puerto Madryn, Buenos Aires, Rada Tilly, Comodoro, Cañadón Seco y Posadas antes de instalarse en Plottier. Escribe desde los ocho años y durante la pandemia empezó a construir «Dharma», una distopía de acción nacida de su fascinación por las conspiraciones, el deporte y las historias de frontera. Es la primera parte de una saga de tres novelas.
Fernanda Barbagallo escribe desde los doce años y durante mucho tiempo llevó esta historia consigo sin convertirla en novela. «Los Invisibles» es una distopía situada en 3825, cuando queda muy poco de la humanidad y una inteligencia llamada La Larva detecta una amenaza que obliga a mirar hacia el pasado.
Braian Germán Ruiz vive en Tandil, es profesor de dibujo y pintura, chef, dibujante y escritor. Publicó seis libros de manera independiente y desde hace años trabaja en el universo de Piñón Fijo junto a Solcito. «Off-side» ronda las 22.000 palabras y busca una lectura breve, amable y popular, con Fontanarrosa y Soriano como referencias.
Diego Saralegui vive en Montevideo, estudió contabilidad y pasó buena parte de su carrera entre televisión deportiva, programación de contenidos y plataformas digitales. La escritura empezó como hobby y primero tomó forma en historias de fútbol. «Carbonero 1913» nació de una disputa histórica alrededor de Peñarol y ahora se prepara para su primera edición profesional.
Jair Quintero vive en Bucaramanga y es comunicador social y periodista. Trabajó en prensa, radio, televisión y comunicación organizacional. «La amistad nunca va a la banca» reúne once relatos de vida organizados como un equipo: el índice es una cancha y cada historia ocupa una posición y un número de camiseta.
Gabriel Reaño vive en Lima y trabaja en comunicación. Escribe desde los veinticinco años, primero en blogs y después en redes. Para este proyecto reunió más de veinte textos y espera seleccionar unos trece: conviven piezas personales, ficciones y una serie de noventa palabras exactas inspirada en un antiguo formato de Casciari.
Guillermo Mocoroa vive en el barrio Buceo de Montevideo y, desde que se jubiló, reparte sus días entre los nietos, el tango y la escritura. Un taller que le regalaron sus hijos lo sacó de la inercia; el empujón de Adriana, su mujer, lo llevó a preparar «La casa del callejón», un libro de cuentos sobre las cosas cotidianas.
Mónica Morello es docente, vive en Granadero Baigorria y llega a Orsai con una novela terminada y largamente trabajada. Todas las partes cruza un crimen en Corrientes con un grupo de compañeros de escuela en 1986; el desafío ya no es encontrar la historia, sino decidir cuánto espacio necesita cada personaje.
Adolfo Costantino dejó la odontología para dedicarse a escribir, publicó cuentos y en los últimos años se volcó también a la dramaturgia. «Cartas mal dadas», su primera novela, nació de un ejercicio de taller y pasó por varias lecturas y devoluciones antes de llegar a Orsai.
Juan Cruz Bordagaray trabaja en publicidad y marketing, fue periodista y pasó por la comunicación política. Su novela policial lleva años acompañándolo: llegó hasta muy cerca del final y ahora busca esa mirada externa que le permita terminar de atravesarlo.
Alejandra Book Oholeguy escribió durante años sin mostrar demasiado lo que hacía. Después de que un libro de cuentos suyo fuera premiado en Uruguay, llegó a Orsai con «Perdidos en Utgard», una novela sobre un hombre que intenta liberarse de la culpa y de una familia que todavía lo retiene en el pasado.
Abogado y gerente de siniestros, Mariano Encina empezó a escribir después de recorrer el Camino de Santiago. Años más tarde convirtió su fascinación por los templarios en «Guardianes del Grial», primera parte de una trilogía que cruza el siglo XIV con una investigación en la Buenos Aires de 2009.
Leandro Riera nació en San Nicolás y vive desde hace cuatro décadas en Paraná. Después de abandonar un profesorado de literatura y pasar casi treinta años lejos de la escritura, volvió a los talleres y publicó una antología de terror. «El narrador nocturno» nació como cuento, creció para un concurso y llega a Orsai en su tercera versión, con unas 45.000 palabras.
Nicolás Adet Larcher es periodista, nació en Santiago del Estero y acaba de mudarse a Barcelona. En «El diablo sale a la siesta» reconstruye un crimen que sacudió a Quimilí: una investigación de años, tres mil muestras de ADN y una trama donde se cruzan poder, superstición, política y vínculos familiares.
Fermín Randon Salgado es abogado, escribano, secretario en un juzgado federal y profesor de Filosofía del Derecho. «Nuestro amo juega al esclavo» nació de una ponencia sobre inteligencia artificial y justicia y busca sacar esa discusión de la academia: lenguaje accesible, debate público y una pregunta de fondo sobre qué significa juzgar a otra persona.
Juan Manuel Aurrecoechea es historiador, vive en Ciudad de México y durante años escribió sobre historieta, fotografía e imagen. «La unidad de las mujeres» es su primera obra de ficción publicada: trece cuentos protagonizados por mujeres sin nombre que viven en un mismo conjunto habitacional y se cruzan, casi sin saberlo, de un departamento a otro.
Karina Elisabeth Parente es licenciada en Recursos Humanos, trabaja liquidando sueldos y fue docente secundaria y universitaria. Vive en Haedo, donde nació y formó su familia. «Un instante (casi) perfecto» nació como una historia publicada por capítulos a las nueve de la noche y gira alrededor de Lucía, una mujer que empieza a correrse del camino que otros eligieron para ella.
Leandro Custodio González nació y vive en San Juan, trabaja en la administración pública y además enseña Economía en tres escuelas. Después de publicar «Crónicas de un alma sencilla», un libro autobiográfico escrito en poesía, se metió por primera vez con una novela: la historia de Martín Herrera, un empresario que atraviesa una crisis familiar y judicial que le cambia por completo la vida.
Federico Sieder vive en Bariloche, es periodista y pasó varios años entre Noruega e Inglaterra. «Una (otra) novela de viajes más» nació durante la pandemia, ronda las 25.000 palabras y hoy la considera prácticamente terminada, aunque quiere revisar algunos capítulos breves antes de entrar en la etapa profesional de edición.
Benjamín Tarelli es ingeniero ambiental, consultor independiente y docente universitario en gestión de residuos. «El Hombre WiFi» es su primera experiencia larga de ficción: nació de un personaje que originalmente imaginaba para una tira gráfica, avanzó de golpe en cinco capítulos y ahora busca una lectura editorial profesional antes de publicarse.
José Luis Marina es violinista y porteño. Después de un accidente que le impidió seguir tocando, volcó casi todo su tiempo a la escritura. En sus relatos aparecen la infancia, la familia, los viajes, sus obsesiones y hasta los instrumentos que lo acompañaron durante distintas etapas de su vida, convertidos en narradores con personalidad propia.
Martina Estevan Del Carpio volvió a Viedma después de diez años en La Plata, empezó a ejercer como psicóloga y a coordinar talleres de escritura, y durante un tiempo dejó de escribir. Este año se propuso recuperar ese espacio: un cuento por semana. De ese regreso nació «Tiempario», una selección de relatos que ahora tendrá que encontrar su forma definitiva como libro.
Ronaldo Quinn vive en Beccar, es descendiente de irlandeses y estudió en un colegio inglés. «El raro privilegio» retoma una novela que autopublicó alrededor de 2012 y que ahora quiere revisar a fondo: sacar personajes, ordenar la trama y sostener una mirada hecha de humor, corrupción militar y zonas grises, lejos de cualquier relato simplificado.
Sebastián Herstein es arquitecto, nació en Córdoba y reparte sus semanas entre Córdoba capital y La Falda. Hace cinco años empezó a escribir en el celular una historia de ficción histórica que llevaba más de una década en su cabeza. En esta primera charla apareció una decisión central para el proyecto: separar aquella historia extensa en libros autónomos y concentrar el trabajo editorial en el primero.
Federico Bazán es cineasta y vivió muchos años en Francia antes de volver a la Argentina. Desde chico escribió, dibujó y armó títeres mientras observaba en silencio a una familia que sentía demasiado grande para él. «Godofredo, vidas inacabadas» nace de textos autobiográficos escritos a lo largo de décadas y de una pregunta que todavía lo acompaña: cómo darle voz al chico que entonces no la tenía.