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RODRIGO A. BACCARO / EL TRIBUNAL DE LA PALABRA

«Mi novela tiene 130 mil palabras y ya tenía tres partes en mi cabeza»

Rodrigo A. Baccaro es profesor de literatura y psicólogo social, y encontró en la fantasía una forma de contar lo propio sin hacerlo de frente. En «El tribunal de la palabra», la magia está justamente ahí: quien domina las palabras puede dominar el mundo.

PRIMERA CONVERSACIÓN · 24 de septiembre de 2026 · 15:40

HERNÁN CASCIARI: Rodrigo, primero felicitaciones. Esta es una charla de bienvenida porque empezamos a trabajar en octubre, pero quería conocerte. ¿Dónde estás?

RODRIGO A. BACCARO: En San Nicolás, provincia de Buenos Aires. Toda la vida acá. Soy profesor de literatura, psicólogo social y en los ratos libres digo que escribo. Doy clases desde chicos de doce años hasta adultos de setenta. Y me guardé unas cuatro horas de siesta, tres días por semana, para escribir y despejar la cabeza.

H: ¿Ya habías publicado antes?

R: No un libro propio. Participé de «Los dos extremos de un grito», de la colección 300.

H: Contame de «El tribunal de la palabra (Libro 1)».

R: Encontré en la fantasía una manera de contar lo que me pasa muy camufladamente. Por eso la mayoría de las cosas que escribí son ciencia ficción o fantasía. Esta es la historia de un pibe como cualquier otro que se la rebusca para salir adelante. Pasa en un mundo muy parecido a la Tierra, casi paralelo, donde existen reglas de magia. Después de un acontecimiento que al principio no se revela, la palabra adquiere un don mágico: es arma, es poder. El que domina la palabra domina el mundo.

H: ¿Y desde qué punto de vista está contado?

R: Desde los ojos de este pibe, que es un buscavida, un laburante de la calle. Está atravesado por algo que para mí también pertenece a nuestra realidad: vivimos en ciclos, las cosas parecen repetirse, pero al mismo tiempo siempre tenemos al alcance de la mano la posibilidad de cambiarlo todo. Quise salir de los elfos y las varitas. Como soy profesor de Lengua pensé que la magia tenía que estar en la palabra.

H: ¿Cuántas palabras tiene?

R: Ese era mi miedo. Cuando vi que pedían un mínimo de veinte mil pensé en eso porque la novela tiene unas ciento treinta mil.

H: Entonces tenemos una oportunidad. Por lo que contás, estás construyendo un universo y podría ser tranquilamente una saga. Para un autor que todavía no publicó una novela propia, sacar de entrada un libro de ciento treinta mil palabras encarece muchísimo la edición, la corrección y la imprenta, y además vuelve menos accesible el libro para un lector que todavía no te conoce. En cambio, podés presentar ese mundo con una primera entrega que tenga un gran final y deje ganas de seguir.

R: Me entusiasma lo que decís. De hecho, el libro ya está dividido en tres actos.

H: Ahí hay una pista. Si después de la poda quedan ciento veinte mil palabras, tenés tres libros de cuarenta mil o cuatro de treinta mil. Durante octubre y noviembre vas a trabajar con un editor o editora que tenga experiencia en sagas para encontrar el corte, construir un final potente para la primera entrega y pensar cómo continúa.

R: Sí. Yo originalmente lo había pensado como un libro autoconclusivo, aunque daba pie a otro. Pero esta forma me entusiasma.

H: También hay algo interesante en términos de lectores. Una saga genera comunidad: cuando funciona el primer libro, el lector espera el segundo. Y para una eventual adaptación audiovisual también es una señal fuerte que exista un universo que continúa.

R: Claro.

H: Entonces hay otra decisión: «El tribunal de la palabra» puede ser el nombre de la saga o el nombre del primer libro. Si es la saga, tendremos que encontrarle nombre a esta primera entrega; si es el primer libro, habrá que bautizar la saga.

R: Para mí podría ser el nombre de la saga y buscar después un título para cada una de las divisiones.

H: Perfecto. Por ahora lo dejamos como «El tribunal de la palabra (Libro 1)», y durante la edición lo trabajan. Lo ideal sería que puedas encontrar desde ahora los nombres de las distintas entregas.

R: Me gusta.

H: El 6 de octubre empieza el taller de publicación con todos los autores de la camada. Ese mismo período, octubre y noviembre, es edición. Tu editor va a leer, sugerir cortes y cambios, revisar personajes, escenas, ritmo y estructura. El 30 de noviembre se suelta el libro y pasa a corrección; después viene maquetación y, entre Navidad y Año Nuevo, las pruebas de galera. Si todo va bien, entra a imprenta el 2 de enero y sale a finales de enero.

R: Perfecto.

H: Y la preventa ya puede empezar. Los primeros veintiocho ejemplares financian el proceso. Desde el veintinueve, el cincuenta por ciento del precio de tapa es para vos.

R: Bien.

H: Lo importante ahora es que encuentres, con ayuda editorial, cuál es el primer libro que vive adentro de esas ciento treinta mil palabras. Ahí empieza el trabajo.

R: Vamos con todo.

H: Me encantó conocerte, Rodrigo. Un abrazo grande.

R: Un abrazo. Nos vemos.