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MARA GROSVALD / RELATOS

«Quiero que sea el libro que le prometí publicar antes de su muerte»

Mara Grosvald intenta desde hace casi treinta años cumplir una promesa: publicar los textos de María Guadalupe Ojeda, su mejor amiga del secundario, que murió el día en que cumplía 21 años. Guadalupe escribía desde muy chica, participaba en concursos bajo el seudónimo María Sawyer y quería que su obra llegara a los lectores. Ahora Mara recuperó cuentos, poemas, manuscritos y hasta una portada elegida por ella.

PRIMERA CONVERSACIÓN · 5 de octubre de 2026 · 17:30

HERNÁN CASCIARI: Mara, no puedo creer que finalmente estemos charlando sobre este libro. Contame un poco de Guada, de María Sawyer, de dónde viene toda esta historia.

MARA GROSVALD: A Guada la conocí en el secundario. Íbamos al mismo curso y nos hicimos amigas enseguida. Tuvimos una amistad hermosa. Para mí fue la persona más importante en términos de amistad.

H: ¿Cómo era ella?

M: Escribía muchísimo, era muy intelectual. Tenía una limitación física que hacía que fuera muy lectora y también era bastante política. Eso se nota mucho en lo que escribía. Cuando le descubrieron la enfermedad que tenía, le dijeron que no iba a llegar a la adultez.

H: ¿Cuándo se enteró?

M: Más o menos a los cuatro años. Eran cuatro hermanos y ella era la mayor. Ella y el hermano más chico tenían la misma enfermedad, que era genética.

Después estudió Comunicación Social en Roca y Ciencias de la Educación en Cipolletti. También militó mucho en el Partido Comunista.

H: ¿Hasta qué edad vivió?

M: Hasta los 21. Murió el mismo día que cumplía 21 años.

H: ¿El día de su cumpleaños?

M: Sí. Venía con algo parecido a una gripe y se había ido deshidratando mucho. Como su problema era muscular, la deshidratación la afectaba especialmente.

Ese día yo estaba yendo a su casa. Cuando estaba llegando vi salir la ambulancia que la llevaba al policlínico, que quedaba cerca de mi casa. La seguí. Fui para allá con los padres y estuvimos esperando. Tuvo tres paros cardíacos. El último no lo resistió.

H: Y vos estabas yendo a verla por su cumpleaños.

M: Claro. La madre me había avisado que estaba enferma, pero yo iba igual. Me la pasaba en su casa, dormía siempre ahí.

H: ¿Vos conocías las cosas que escribía?

M: Algunas. Mucho de lo que escribió es anterior a que nos conociéramos. Yo la conocí a los 16 y ella ya escribía desde mucho antes. Participaba en concursos de la zona y le iba siempre muy bien.

H: ¿Qué tipo de textos dejó?

M: Casi todos son textos cortos. Hay algunas cosas más largas, algún intento de novela. Tiene mucha escritura social, de lucha, muy atravesada por sus ideas políticas. Hay prosa y también alguna poesía.

H: ¿Y María Sawyer de dónde sale?

M: Era el seudónimo que usaba ella. Cuando se presentaba a concursos firmaba así.

H: ¿Hablaste con su familia antes de decidir publicar el libro?

M: Sí. Guada había pedido que su obra se hiciera pública. Se lo había pedido a todos, pero especialmente a mí. Ella quería que lo que escribía llegara a la gente. No le interesaba cobrar ni nada de eso. Quería que se leyera.

Para mí siempre fue muy difícil porque no pertenezco al mundo editorial y durante años intenté encontrar alguna manera de hacerlo.

Hace unos diez años me contacté con uno de sus hermanos. De las seis personas que formaban la familia, hoy quedan vivos solamente dos hermanos. Los padres murieron, Guada murió y también murió el hermano más chico, que tenía la misma enfermedad.

Uno de los hermanos vive en Bariloche y el otro en España.

H: ¿Con cuál hablaste?

M: Con Francisco, el que vive en Bariloche. Le pedí permiso y se puso muy contento. Incluso escribió algo que quería que funcionara como prólogo.

H: ¿Ya lo escribió?

M: Sí, ya me lo mandó.

H: ¿Y vos vas a escribir algo?

M: Había preparado una especie de presentación, una pequeña biografía.

H: A mí me gustaría que hubiera también algo más personal tuyo. Esto que me contaste del día de su cumpleaños, por ejemplo.

M: Lo que pasa es que quiero que sea el libro de ella.

H: Y va a ser el libro de ella. Pero eso no impide que pueda estar prologado o epilogado por las personas que la conocieron.

En cuanto al título, vos habías puesto Relatos de María Sawyer.

M: Sí. Aunque ahí aparece la duda de qué poner como autora. Su nombre real era María Guadalupe Ojeda.

H: Podríamos pensar Relatos de María Sawyer, por Guadalupe Ojeda.

M: Para mí es importante que su nombre verdadero aparezca en algún lado. En la biografía explico que María Sawyer era María Guadalupe, cuándo nació, cuándo murió y todo eso.

H: Este libro lo voy a editar yo. No quiero derivarlo a otro editor porque me parece un caso demasiado íntimo. Podemos trabajarlo entre vos y yo.

Primero quiero leer todo lo que hay. Después vamos a decidir título, firma y estructura.

M: Hay otra cosa importante. Guada también me había pedido una portada determinada.

H: ¿Cuál?

M: Un cuadro que había en mi casa. Un paisaje de España, con techos rojos y casas blancas. Ella me había pedido específicamente que fuera ésa la portada.

H: Entonces usamos ésa. En estos libros la portada la elige el autor, así que no hay ningún problema.

M: Perfecto.

H: ¿Los textos ya están digitalizados?

M: Casi todo. Fui cargando los cuentos en el Drive. Además tengo algunas cosas que ella dejó sin terminar.

H: Primero voy a leer todo lo que está terminado, ver cuánto material tenemos y entender cómo puede quedar armado el libro. Después veremos qué hacemos con los textos inconclusos.

M: Hay muchísimo material. En algún momento incluso armé un blog con cosas de ella, pero desapareció. Cuando volví a contactarme con Francisco, él me mandó desde Bariloche una cantidad enorme de papeles. Tuve que ir digitalizando y transcribiendo todo. Hasta le pedí ayuda a mi mamá.

También alguna vez mandé un cuento a una revista para ver si podían publicarlo, pero no salió.

H: ¿Vos en algún momento le prometiste a Guada que ibas a publicar su libro?

M: Le dije que lo iba a intentar.

H: Bueno. Lo intentaste durante todos estos años. Ahora ya estamos trabajando en él.

M: Sí. Finalmente.