HERNÁN CASCIARI: Mariano, ¿dónde estás? ¿En qué parte del mundo te encuentro?
MARIANO ENCINA: En Pilar, provincia de Buenos Aires. Soy entrerriano, de Concepción del Uruguay. Me vine a estudiar abogacía a Buenos Aires a los diecisiete años y en Pilar vivo desde hace unos veinte. Era casa de fin de semana, me agarró acá la pandemia y ya me quedé.
H: ¿Ejercés como abogado?
M: Trabajo en una compañía de seguros. Soy gerente de siniestros y litigios, así que el título me sirve, pero no ejerzo ni voy a tribunales. No sirvo tampoco para eso: apenas me alcanzaba para defender a mis compañeros en la secundaria.
H: ¿Y escribís desde chico o es algo que apareció de grande?
M: En la secundaria me encantaba escribir cuentos cortos. Después, en 2001, tendría veintisiete años, hice el Camino de Santiago. Mientras lo estaba haciendo pensé: «Necesito poner esto en palabras». La experiencia era tan fuerte que sentía que tenía que escribirla. Volví, hice un libro y me lo publicó una editorial de Galicia. Nunca recibí un peso, pero tampoco puse plata. Ese fue mi primer libro y de ahí en más siempre me gustó escribir.
H: ¿Era un libro de cuentos?
M: No. Era una especie de diario de viaje novelado. Contaba la historia de mi esposa y mía, desde la preparación del viaje hasta lo que íbamos viviendo día por día, pero también funcionaba como guía. Se llamaba «Tras los pasos del sol hasta el fin del mundo por el Camino de Santiago». De hecho, mucha gente lo usó como guía, pero estaba contado más desde lo emocional.
H: ¿Y cuál es el eje narrativo de «Guardianes del Grial»?
M: Es el volumen uno de una saga de tres novelas. Cuenta dos historias que se van entrelazando. Una ocurre en 1307, cuando capturan a los templarios en Francia. Yo cuento que un grupo logra escapar y se lleva consigo el Santo Grial, la copa que usó Jesús en la última cena. Huyen en barco y vienen hacia esta zona.
H: ¿Y la segunda historia?
M: Transcurre en 2009. A un profesor de Historia le dan un trabajo administrativo en la Manzana de las Luces para clasificar unos manuscritos que habían llegado desde Córdoba, de los jesuitas. Ahí descubre que no todo es jesuita: también encuentra material templario y empieza a investigar en secreto.
H: Y las dos historias terminan uniéndose.
M: Sí. El Grial había venido escondido en una talla de la Virgen María traída por los templarios. Esa talla aparece finalmente en la Manzana de las Luces y la hija del profesor, que tiene un tumor en la cabeza, se cura milagrosamente. Hay un paralelismo: el templario que trajo la Virgen había perdido una hija a los siete años y esta nena también tiene siete. Todo eso el lector lo descubre al final, cuando une las dos historias.
H: Hay misterio y acción, pero también una historia de redención.
M: De redención y de esperanza, por lo menos ésa es la idea. Las dos vidas corren en paralelo. Hasta el capítulo anteúltimo el lector siente que está leyendo dos libros que no tienen nada que ver.
H: Porque los capítulos se van intercalando.
M: Exactamente. Uno transcurre en 2009, el siguiente en 1307. Y cerca del final empiezan a aparecer conexiones. Por ejemplo, al templario le dan un hachazo en una pierna y queda rengo. En la historia actual hay un mendigo rengo, muy misterioso, que está siempre en la puerta de la iglesia de San Ignacio de Loyola, en Monserrat. Entonces el lector empieza a pensar: «Pará, ¿este rengo es el templario?». Ése es el juego.
H: ¿En qué punto está la novela? ¿Está terminada?
M: Sí. En realidad las tres novelas están publicadas en formato digital, en Gumroad y Draft2Digital. Se venden poco, pero se venden. No sabía cómo funcionaba eso con ustedes, si tenía que darlas de baja.
H: En absoluto. Los derechos son tuyos. No nos inmiscuimos en tus publicaciones digitales, ni pasadas, ni presentes ni futuras. De hecho, las alentamos.
M: Yo además tengo un Instagram que abrí hace apenas cuatro meses, «Relatos Templarios», y ya tiene unos dieciséis mil seguidores. En marzo fui a grabar a la puerta de la Manzana de las Luces y conté que ahí empezaba todo para Manuel, el profesor de Historia. Ese video tuvo casi trescientas mil vistas en veinticuatro horas.
H: Ya estás armando tu propia comunidad. Te pregunto algo importante: ¿las novelas digitales pasaron por un proceso profesional de edición y corrección?
M: No. Por nadie.
H: Bueno, ese trabajo lo vamos a hacer. Durante octubre y noviembre vas a trabajar con un editor o editora que te acompañe con la novela: ajustar, mejorar, revisar todo lo que haga falta. Y el resultado final va a ser tuyo, así que después también podés actualizar tus versiones digitales para que coincidan con la edición impresa.
M: Sería ideal.
H: A finales de noviembre hay que soltar la novela porque pasa a corrección. Ya no es corrección conceptual: es sintáctica, gramatical y ortotipográfica. A mediados de diciembre pasa a diseño y maquetación. Después recibís la prueba de galera, el libro completo en PDF como plancha de imprenta, y lo revisás de punta a punta.
M: Con mi primer libro de España pasé por algo parecido.
H: Exactamente. Después das el consentimiento y el libro entra a imprenta. El calendario ideal es que entre alrededor del 2 de enero y que entre el 20 y el 31 ya esté físicamente en la calle.
M: ¿Y cuál es mi rol durante esos dos meses con el editor? ¿Qué tengo que hacer?
H: No es una cuestión de obligaciones. Aprovecharlo. En la primera charla le explicás cuánto tiempo tenés: una hora por semana, media hora por día, lo que sea. Vos sos el dueño del proyecto.
M: Eso me tranquiliza porque tengo un trabajo formal y no dispongo de doce horas por día.
H: Claro. Hay proyectos mucho menos avanzados que el tuyo y seguramente algunos autores tengan que poner más trabajo. Pero además quiero que aproveches el proceso en un sentido lúdico. Es un parque de diversiones. Con tu editor trabajás la parte de adentro; conmigo, el libro como objeto: portada, color, título, contratapa, prólogo. La idea es llevarlo entre todos hasta la mejor versión posible.
M: Y con el libro dos y el libro tres, si después quiero publicarlos, ¿tengo que volver a pasar por el formulario?
H: No. Cuando ya sos autor nuestro y aceptamos un libro, no hace falta hacer todo el recorrido otra vez. Primero trabajemos éste. Cuando llegue noviembre o diciembre y conozcas todo el proceso, vos mismo vas a decir si querés avanzar con los otros.
M: Dale. Confío en que va a pasar.
H: Bueno, entonces te damos la bienvenida. La semana que viene te va a llegar el cronograma de octubre y noviembre y empezamos.
M: Mil gracias. Un placer.
H: Me encantó conocerte, Mariano. Nos vemos pronto.