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KARINA ELISABETH PARENTE / UN INSTANTE (CASI) PERFECTO

«Escribí la novela en 2021 y desde entonces no pude dejar de tocarla»

Karina Elisabeth Parente es licenciada en Recursos Humanos, trabaja liquidando sueldos y fue docente secundaria y universitaria. Vive en Haedo, donde nació y formó su familia. «Un instante (casi) perfecto» nació como una historia publicada por capítulos a las nueve de la noche y gira alrededor de Lucía, una mujer que empieza a correrse del camino que otros eligieron para ella.

PRIMERA CONVERSACIÓN · 21 de septiembre de 2026 · 17:00

HERNÁN CASCIARI: Muy buenas, Karina. ¿Cómo va?

KARINA ELISABETH PARENTE: Bien, todo bien. ¿Vos?

H: Muy bien. ¿En qué parte del mundo te encuentro?

K: En Haedo, zona oeste de Buenos Aires. Nací, crecí, viví y me casé acá. Todo en Haedo.

H: ¿Y qué hacés de tu vida?

K: Soy licenciada en Recursos Humanos, liquido sueldos y también soy profesora. Di clases en secundario y en la Universidad de Morón, aunque después, cuando fui mamá, se me complicó mucho el horario nocturno de la facultad.

H: ¿Tenés hijos chicos?

K: Una hija de diez años, Josefina.

H: Contame de «Un instante (casi) perfecto».

K: La escribí en 2021. Está terminada, pero la fui cambiando muchísimo. Siempre me gustó escribir e hice talleres desde chica, pero después vino la universidad, el trabajo, la vida más tradicional. En pandemia, como le pasó a mucha gente, me afloraron cosas que siempre había querido hacer y empecé a escribir en redes.

H: ¿Ahí aparece esta historia?

K: Sí. Empecé a escribir instanovelas: subía un capítulo por día. Esta novela nació en ese formato.

H: ¿La gente seguía esa publicación episódica?

K: Sí. Creo que ese formato devuelve algo que perdimos: tener que esperar para saber qué pasa. Hoy una serie está completa y la vemos de corrido. Yo crecí viendo a mi mamá, mis tías y mi abuela esperar el próximo capítulo de una novela. Con Instagram quise recuperar un poco esa sensación.

H: ¿Publicabas siempre a la misma hora?

K: Siempre a las nueve de la noche. Eso generaba una rutina, una espera.

H: Después la sacaste de Instagram.

K: Sí. La quité y empecé a trabajarla como libro. También hice eso con otras historias.

H: ¿Tenés más novelas terminadas?

K: Siete.

H: ¿Y por qué elegiste esta para publicar en papel?

K: Porque fue la primera instanovela que escribí y la primera vez que me animé a mostrarle a alguien lo que hacía. Tenía muchos prejuicios conmigo misma; nadie me había dicho que no escribiera ni que no me mostrara. Era algo mío.

H: ¿Cambió mucho desde aquella primera versión?

K: Muchísimo. Cuando la saqué de Instagram y la trabajé como libro cambié, calculo, entre el ochenta y cinco y el noventa por ciento. Yo ya no era la misma persona que la había escrito y había cosas que hoy no haría igual.

H: ¿Quién es Lucía? ¿Se parece a vos?

K: No demasiado. Quizás en algo sí: en correrse a veces a un costado para darle lugar a los demás, en no perseguir siempre sus propias ideas o sus sueños y vivir más atada a lo que se espera. Pero después su vida, su trabajo y su familia son distintos.

H: ¿Qué le pasa con Juan Pablo?

K: Estuvo diez años con él y su vida se fue armando alrededor de lo que Juan Pablo quería: dónde mudarse, qué casa tener, incluso qué trabajo le convenía. Lucía estuvo bastante marcada por los lineamientos de los demás.

H: ¿Y Julián, el fotógrafo, qué representa?

K: Es otra mirada. Él había estudiado abogacía, pero su vida cambia cuando muere Carla, su novia. Ahí entiende que la vida es realmente un instante.

H: De ahí el título.

K: Sí. Le puse «casi perfecto» porque creo que nada es perfecto, salvo quizá una foto, por el recorte que uno hace de la realidad.

H: En octubre y noviembre vas a tener dos meses de edición con un editor o editora profesional. Va a acompañarte, hacerte preguntas, sugerirte cambios y a veces ponerte contra las cuerdas. ¿Cómo te llevás con esa idea?

K: Es lo que más me gusta de este proceso. Quiero que demos vuelta la novela. Me gusta la historia y quiero que alguien la vea con ojos que no sean los míos.

H: Perfecto. Cuando una persona está demasiado adentro de un libro ya le cuesta ponerse en los zapatos del lector. Para eso está el editor.

K: Exactamente.

H: Yo voy a trabajar más el libro como objeto: título, portada, imagen, colores, contratapa, prólogo. Y las ocho clases de octubre y noviembre son para toda la colección. Ahí vamos a hablar de ritmo, progresión, conflicto, personajes, inicio y final.

K: Hermoso.

H: Cuando termine noviembre, el manuscrito se suelta y pasa a corrección ortotipográfica. Después viene la maquetación. A fin de diciembre recibís las pruebas de galera, el PDF final del libro. Tenés unas cuarenta y ocho horas para detectar errores y dar conformidad. Después entra en imprenta.

K: Perfecto.

H: Ya compraste los primeros siete ejemplares. El total para financiar el proceso son veintiocho y desde el número veintinueve las regalías son cincuenta por ciento para vos.

K: Sí, eso lo entiendo.

H: ¿Tenés alguna otra duda?

K: No. Este año publiqué otro libro con otra editorial, pero me gustaba la idea de estar muy alineada con el lugar donde trabajemos la novela. Por eso me interesó mucho esta propuesta.

H: Yo antes que editor soy autor y nunca me gustó cómo me trataron algunas editoriales grandes. Por eso armé la mía. Si vas a hacer un libro con nosotros, la idea es que seamos personas jugando a lo que más nos gusta.

K: A contar historias.

H: A contar historias. Estamos sincronizados entonces.

K: Totalmente.

H: Un beso grande, Karina. Hablamos pronto.

K: Gracias, Hernán.