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MAXIMILIANO RODRIGUEZ / UN EJERCICIO DE DESPEDIDA

«A los quince llevé mis radioteatros al programa del que era fan»

Maximiliano Rodriguez vive en Mendoza y trabaja en el área técnica de televisión. Escribe desde los seis años, estudió Letras y cine y ya publicó una antología de cuentos. «Un ejercicio de despedida» es su primera novela: nació entre 2023 y 2024 y encontró después una forma epistolar que le permite cruzar versiones y voces.

PRIMERA CONVERSACIÓN · 25 de septiembre de 2026 · 17:40

HERNÁN CASCIARI: Me decías que naciste en Mendoza.

MAXIMILIANO RODRIGUEZ: Sí, nací en Mendoza y vivo acá. Trabajo en televisión, en la parte técnica. Soy grafista de noticiero y escribo los zócalos.

H: ¿Y la escritura desde cuándo está?

M: Desde los seis años. Mostraba lo que hacía en mi familia y hay registros de una revista de la primaria donde salen textos míos.

H: ¿Cuándo te animaste a mostrar algo afuera de ese círculo?

M: En la adolescencia. Había un programa de radio acá que hacía radioteatros y yo era fanático. A los quince años me acerqué con mis propios radioteatros. Ahí sentí que por primera vez estaba mostrando algo al mundo.

H: Y después seguiste buscando distintos caminos.

M: Sí. Estudié Letras, después cine y por el cine terminé entrando a trabajar en televisión. Hace más de diez años que trabajo como técnico, pero la escritura estuvo siempre. Fui cambiando los formatos; la pulsión era contar.

H: «Un ejercicio de despedida» es tu primera novela.

M: Sí. Ya tengo publicado un libro de cuentos que, en el fondo, tenía algo de novela encubierta porque los personajes estaban relacionados. Pero oficialmente esta es mi primera novela.

H: ¿Cuándo empezó a aparecer?

M: A fines de 2023 o principios de 2024, estando de vacaciones en Necochea. Primero apareció la historia. Después entendí que la forma tenía que ser epistolar.

H: ¿Qué te dio esa estructura de cartas?

M: Me permite contar diferentes versiones de una misma historia y que los personajes sean muy sinceros. Son cartas que escriben para tirar al fuego, como una confesión dentro de un ritual.

H: Y también te obliga a diferenciar mucho las voces.

M: Exacto. Me interesa jugar con entonaciones y vocabularios distintos. Incluso hay voces de chicos, y ahí habrá que decidir hasta dónde corregir y hasta dónde dejar que la voz conserve su forma.

H: Eso va a ser un trabajo muy bueno con tu editor. La idea es que no confundamos una voz verosímil con llenar el texto de errores. ¿En qué extensión está hoy?

M: Tengo unas ochenta y cinco páginas. No sé exactamente cuántas palabras, pero debe andar cerca de las veinte mil.

H: Bien. El piso para que funcione como novela está en veinte mil palabras. Durante octubre y noviembre vas a trabajar mano a mano con un editor para revisar estructura, voces, escenas y todo lo que haga falta. A fines de noviembre se cierra la edición; en diciembre pasa a corrección y maquetación, y a comienzos de enero entra a imprenta.

M: Perfecto.

H: La semana que viene te llega el cronograma completo. Ahí empezamos de verdad.

M: Buenísimo.