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SEBASTIAN HERSTEIN / LA HERENCIA DEL SILENCIO

«Para mí el libro no tiene sentido si no es gigantesco»

Sebastián Herstein es arquitecto, nació en Córdoba y reparte sus semanas entre Córdoba capital y La Falda. Hace cinco años empezó a escribir en el celular una historia de ficción histórica que llevaba más de una década en su cabeza. En esta primera charla apareció una decisión central para el proyecto: separar aquella historia extensa en libros autónomos y concentrar el trabajo editorial en el primero.

PRIMERA CONVERSACIÓN · 21 de septiembre de 2026 · 14:00

HERNÁN CASCIARI: Sebastián, ¿cómo va eso? ¿En qué parte del mundo te encuentro?

SEBASTIÁN HERSTEIN: Ahora estoy en Río Cuarto. Vivo en La Falda los fines de semana y en Córdoba durante la semana.

H: ¿Y sos nacido en Córdoba?

S: Sí.

H: ¿Cuánto hace que estás con este libro? Sé que venís con esta historia en la cabeza desde hace mucho.

S: Doce años, quince años. Pero empecé a escribirlo hace cinco años, en el celular. Hace un año y medio lo pasé a Word y empezó a parecer un libro. Lo que pasa es que se me fue de las manos y ya no sé si sirve o no sirve.

H: ¿Por qué decís que se te fue de las manos?

S: Tiene ciento veinticinco mil palabras.

H: Es gigantesco. ¿Vos tenés idea de achicarlo para que entre en un libro más manejable o querés generar un libro gigantesco?

S: Para mí el libro no tiene sentido si no es gigantesco. A lo mejor ustedes lo agarran y le sacan veinte mil palabras.

H: Perdón: nosotros no hacemos nada de eso. No lo agarramos ni le sacamos. Trabajamos con vos. Durante octubre y noviembre vas a estar en un taller de publicación y vas a tener un editor o editora. Va a haber indicaciones que te vayan llevando hacia el final del libro, pero las decisiones son tuyas. Lo que te pregunto es: ¿tu objetivo es que el libro llegue al cine o que se lea?

S: Para mí, las dos cosas.

H: Para que llegue al cine primero tiene que ser manejable y estar contado de una manera que una producción cinematográfica pueda tener en cuenta. A lo mejor no es cine y es una serie.

S: Sí, sí.

H: Sea lo que sea, tenemos que achicar un poco. No te digo mucho, pero para que el libro funcione se tiene que vender, y para que se venda no puede tener un costo de imprenta imposible. La idea sería trabajar con vos para generar una obra contundente más que extensa. ¿Estás dispuesto a hacer ese trabajo?

S: Sí. Lo que pasa es que para mí la historia está cien por ciento determinada. Ahora estoy ajustando detalles, contando algunas cosas de otra forma. Un texto que antes contaba algo lo paso a diálogo, o una reunión entre dos personas la convierto en escena. Y eso hace que crezca.

H: No lo pienses de esa manera. Pensemos en una construcción narrativa que el lector pueda comprender sin tener que decir: «No tengo toda la vida para leer este libro». ¿Tenés libros publicados antes de este?

S: No. Este es mi primer libro. No hice nunca nada de esto. Yo no sé escribir. Soy arquitecto.

H: Eso no es un problema. Lo que sí tenés que hacer es dejarte acompañar editorialmente. Si lo ponemos como metáfora con tu profesión, vos te das cuenta enseguida cuando alguien que recién se recibe de arquitecto tiene ambiciones más grandes de lo que puede permitirse. La extensión en literatura suele ser hija de muchos años de experiencia. Lo que tenemos que conseguir es que puedas conservar tu historia en un continente un poco más acotado.

S: Ahora, a ver si puede darse otra cosa. En realidad el libro tiene dos partes. Son dos libros y se llaman libro uno y libro dos. Uno genera al otro. No podés leer el libro dos si no leíste el uno porque no tiene sentido.

H: Pero sí podés leer el libro uno y después leer el dos.

S: Sí, pero el libro dos es otro género. Cambia.

H: ¿Y hoy tenés los dos juntos?

S: Sí.

H: Entonces los podemos separar.

S: Eso tendría que verlo alguien que lo lea.

H: Por supuesto que vas a tener un editor que lo va a leer minuciosamente. Pero el editor también tiene que saber de entrada cuál es el deseo del autor. El editor no toma decisiones: las tomás vos. Y hoy me estás diciendo que adentro de este libro hay dos libros, incluso de géneros diferentes. Contame la historia del primero.

S: Hay un protagonista que es cantinero de un bar y recibe una propuesta de Hitler que no puede rechazar. Se toma un submarino, viene a la Argentina y cambia su vida porque tiene que guardar un secreto. Acá conoce a una mujer, tiene un hijo, y ese hijo tiene una personalidad muy singular: es maniático del Imperio romano. Se van encadenando cosas hasta que el padre, por este silencio de no decir, tiene una enfermedad que le saca el habla. Como tanto calló, la enfermedad se lo comió.

H: Seguimos con el primer libro, ¿no?

S: Sí. Muere el padre, el hijo hereda una financiera que había generado y un negocio de electrónica. Se lo saca a la madre, la madre se aísla en su casa y muere. Ahí termina el libro uno.

H: Bien. ¿Y el libro dos parte desde ese lugar?

S: Claro. Aparece un personaje nuevo, un ingeniero que se queda sin trabajo y va al pueblo.

H: Esperá, me quiero quedar con el libro uno, que seguramente es el que vamos a iniciar. ¿Cuántas palabras tiene más o menos?

S: Sesenta mil, setenta mil, ponele.

H: Perfecto. ¿Y el libro dos más o menos por ahí?

S: Sí.

H: ¿Existe la posibilidad de que haya un libro tres? No pienses en el formato: cuando termina el libro dos, ¿termina para siempre o lo dejás abierto?

S: Queda abierto.

H: Entonces es tremendamente recomendable que cada libro cuente una historia, para que pueda seguir y para que una eventual producción cinematográfica quede más clara. Lo que vamos a trabajar ahora es el libro uno. ¿«La herencia del silencio» es el nombre del libro uno o de la saga?

S: De la saga.

H: ¿Y cuál sería el nombre del libro uno?

S: No lo pensé así todavía.

H: Perfecto. Eso también lo vamos a trabajar. ¿Cómo se llama el personaje principal del libro uno?

S: Niklas.

H: ¿Y el del libro dos?

S: Esteban. Esteban y Gonzalo.

H: Ya tenemos algo ahí. En octubre vamos a empezar con el libro uno. Voy a elegir al editor que mejor represente este tipo de trabajo, que es una novela histórica ficcionada. ¿Estás de acuerdo con esa definición?

S: Sí.

H: Vamos a trabajar con mucha fuerza. Me encanta lo que me contaste y sobre todo la ambición que tenés. Mi recomendación absoluta es: no te tires de cabeza a una pileta tan grande ahora. Empezá a soltar la mano con el libro uno y a encontrarle la entonación perfecta. Yo voy a dar clases todas las semanas sobre ritmo, personajes, entonación y un montón de cosas; además vas a tener un editor trabajando con vos en el libro. Y si es una saga, vamos a pensar globalmente las portadas, aunque los otros libros se hagan más adelante.

S: El libro tres no existe. Sé que podría seguir, pero no existe.

H: Eso dependerá del empuje que vos mismo le pongas al proyecto. Ya tenés dos libros. Vamos a trabajar con la edición y publicación del primero. Cuando terminemos, si querés empezamos con el segundo, y mientras tanto podés tomar notas de lo que podría ser el tercero. Estaríamos hablando de una trilogía.

S: Sí, perfecto.

H: Entonces dejemos afuera el libro dos por ahora. Vamos a poner que el primero está en unas sesenta mil palabras y la idea es achicarlo un poquito más, pero no mucho más.

S: ¿El editor no querrá tener idea del libro entero?

H: No. Necesitamos trabajar el libro uno con mucha fuerza. Cuando entres a la publicación del dos, incluso puede tocarte otro editor. Quiero que el primero tenga un gran final, que sea autoconclusivo y que no dependa del segundo para existir.

S: El uno es una historia que se apaga. Hay un personaje que le cuenta a la nieta la historia para atrás y después se muere. Y el otro libro arranca porque encuentran un libro. «Nachtigall» aparece dentro de la historia.

H: ¿La palabra «Nachtigall» aparece también en el libro dos?

S: No, pero podría aparecer.

H: No te estoy preguntando por la trama; te estoy tratando de conseguir un título para la parte uno que también te sirva para las dos. ¿«La herencia del silencio» te gusta como título?

S: Sí, porque es lo que van heredando: el silencio. El silencio es lo que yo no digo porque no quiero saber la consecuencia de algo.

H: «La herencia del silencio». ¿Querés que le pongamos ese título ahora?

S: Bueno.

H: Listo. «La herencia del silencio» es el libro uno de algo más grande. Va a terminar teniendo unas cincuenta o sesenta mil palabras. El editor tiene que tener mucho conocimiento de novela histórica ficcionada y en unos diez días empezamos a trabajar. Sebastián, te mando un abrazo enorme.

S: Perfecto. Gracias a vos.

H: Hablamos. Chau.

S: Hasta luego.