Desde ningún lugar

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PUBLICADO EN

AGO, 2026

Desde ningún lugar

En De ningún lugar, Alicia Vázquez revisa su vida desde una voz que alterna distancia y memoria íntima. Infancia, aprendizajes difíciles, formación académica, universidad y lecturas componen una autobiografía sobre el esfuerzo de cambiar de lenguaje para contar, por fin, una historia propia.

Sobre la autora

Alicia Vázquez (Mina Clavero, Argentina, 1945)

Es psicopedagoga, docente universitaria e investigadora. Desarrolló una extensa trayectoria académica en Córdoba y Río Cuarto, con trabajos de investigación, publicaciones, congresos y dirección de tesis. Lectora constante, dedicó su vida a la enseñanza, la escritura y la formación de equipos.

Sobre el libro

«Desde ningún lugar» es el cuarto volumen de la Colección Memorias. Portada rústica sin solapas. Tamaño 20×14 cm. 156 páginas. ISBN 04-788415-525813. Primera edición: agosto 2026.

Prólogo

Alicia Vázquez busca una foto chiquita, en blanco y negro, entre cinco o seis cajas llenas de polvo. Tenía ocho años en esa imagen y siente que ahí está el centro de Desde ningún lugar.

La búsqueda parece justa: este libro también revisa cajas antiguas, saca recuerdos, descarta algunos, limpia otros, vuelve a mirar escenas que durante años tuvieron otra forma. Alicia escribió toda su vida, pero casi siempre desde el lenguaje académico: informes, investigaciones, congresos, tesis, publicaciones, argumentos, ese idioma necesario y distante que exige borrar la primera persona. Ahora hace el camino inverso. Quiere contar su vida, pero también necesita correrse un poco de sí misma; por eso elige la tercera persona, como si pudiera observar a aquella niña, a aquella joven, a aquella mujer, sin quedar atrapada del todo en ellas. La infancia, los gritos de una hermana que enseñaba como maestra mala, la tristeza frente a ciertos aprendizajes, los traslados, Córdoba, Río Cuarto, los cortes universitarios, la docencia, la investigación, los equipos de trabajo y una vida entera de lectura aparecen como piezas de una identidad que no se deja fijar fácil. Alicia no escribe para volverse literaria ni para adornar su historia. Escribe para cambiar de registro sin perder rigor, para sumar olores, comidas, colores y escenas donde antes había explicación. Y, sobre todo, para entender cómo alguien puede venir de ningún lugar y aun así construir uno propio.