Bitácora de una historia que me habita

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PUBLICADO EN

AGO, 2026

Bitácora de una historia que me habita

En Bitácora de una historia que me habita, Francisco León recorre infancia, adolescencia y juventud hasta su ingreso al seminario en 1986. Una autobiografía agradecida sobre la gente que lo sostuvo, las pérdidas, los rescates y la red afectiva que convirtió una historia difícil en camino posible.

Sobre el autor

Francisco León (Tres Isletas, Argentina, 1964)

Es escritor, poeta y tallerista. Creció entre Chaco y Berazategui, escribió desde joven poemas, relatos y pequeños libritos artesanales que vendía en colectivos. Participó en talleres de narrativa y poesía, y trabaja una memoria personal atravesada por infancia, calle, fe, amistad y gratitud.

Sobre el libro

«Bitácora de una historia que me habita» es el tercer volumen de la Colección Memorias. Portada rústica sin solapas. Tamaño 20×14 cm. 156 páginas. ISBN 03-788415-525813. Primera edición: agosto 2026.

Prólogo

A los diecinueve o veinte años, Francisco León escribía poemas a máquina, doblaba las hojas, armaba libritos y los vendía en los colectivos a voluntad. Mucho antes de pensar en un libro, ya había encontrado esa forma modesta y obstinada de poner una voz en circulación.

Bitácora de una historia que me habita vuelve a un tiempo anterior: el Chaco de la infancia, las idas y vueltas a Berazategui, la escuela, la calle, los primeros poemas, los años de búsqueda y ese momento de 1986 en que entra al seminario con la idea de ser cura. El libro termina allí porque esa primera parte de la vida contiene una clave: nadie llega solo a ningún lado. Francisco cuenta su historia, pero cada capítulo parece empujar hacia otra persona. La abuela, los amigos, el maestro Rafael que lo rescató de la calle, la hermana reencontrada después de cuarenta años, los primos, los pibes de aquella época, todos aparecen como hilos de una red que lo sostuvo cuando la vida podía quebrarse. Por eso esta autobiografía es también un agradecimiento. No busca exhibir heridas ni convertir la infancia difícil en espectáculo. Prefiere mostrar cómo ciertos gestos ajenos, a veces mínimos, pueden salvar una vida entera. En esa elección está su fuerza: Francisco escribe para decir yo, pero enseguida agrega nosotros.