Prohibido estar triste en Brasil

Estos relatos avanzan entre el humor, la rareza y cierta incomodidad muy humana. Hay escenas íntimas que se desvían, recuerdos que se vuelven ficción y personajes capaces de sostener el absurdo con total naturalidad. Marina di Fonzo construye un mundo donde lo cotidiano nunca termina de ser del todo normal, y ahí reside buena parte de su encanto.
Próxima estación

Dieciséis estaciones, dieciséis cuentos y una ciudad que cambia bajo tierra. En estos relatos, los trayectos cotidianos se desvían hacia el delito, la sospecha y lo inesperado. Cada parada abre un mundo diferente, pero todas comparten una misma tensión: la certeza de que, detrás de lo conocido, siempre puede estar a punto de ocurrir algo.
Yo no soy raro, el mundo sí

Estos cuentos nacen de la vida cotidiana con un hijo y de las historias contadas durante largas caminatas nocturnas. Desde allí, Luciano Sposari construye relatos atravesados por la ternura, el humor, el desconcierto y una imaginación que convierte cada escena en otra cosa. Lo íntimo, lo fantástico y lo misterioso conviven aquí con naturalidad, como si fueran parte del mismo paisaje.
Los anillos

Un compañero de colegio que quizá nunca estuvo allí, una confesión inquietante durante un viaje en camioneta, una casa iluminada en medio de la oscuridad y los vínculos entre padres, hijos y amigos. Estos cuentos enlazan recuerdos como si fueran anillos. Son invenciones y personajes nacidos de varias personas para construir un mundo donde el humor, la ternura y el peligro conviven sin pedir permiso.
Con el alma en la vía

Las vías del tren, los juegos de infancia, los soldados que marchaban hacia Malvinas, una madre, un amigo que nunca dejó de ser niño y los personajes anónimos de Rafaela recorren estas historias. Darío Zapata escribe para conservar aquello que el tiempo amenaza con borrar y para demostrar que la vida de la gente común también puede contener momentos inolvidables.
Cuentos irreversibles

Una treintena de relatos atravesados por la soledad, el deseo, la culpa y la violencia. Seres vulnerables que cruzan una línea y descubren, demasiado tarde, que algunas cosas no tienen vuelta atrás. Con humor negro, tensión y desenlaces inesperados, Bisiach desnuda la crueldad que late detrás de cada vida.
Dos cafés

Este libro pertenece a un mundo enmarañado, de relatos apilados en el metraje infinito de una película mutante, un futuro imaginado en un pasado de ficción, poblado de bares, de cafés, de fantasmas y demonios, de androides humanos y humanos profanos con piel de robots. Un mundo en el que una sustancia casi plástica ha reemplazado al chocolate, aunque nadie lo sepa aún; dónde el hombre se degrada vigilado por el frío de un chip; dónde el amor (si existe) sigue siendo un misterio.
Lindos muñecos

Personajes egoístas, impulsivos y decididos a perseguir sus deseos protagonizan estos cuentos, aun cuando avanzar implique perjudicar a quienes los rodean. En lugar de mejorar con la experiencia, algunos descubren formas cada vez más eficaces de justificar sus actos. Francisco Camilletti explora con ironía esa transformación inversa: el camino por el cual una persona común puede volverse un poco peor.
Prohibido estacionarse

Un accidente, la vida en una silla de ruedas, el rugby dentro de una cárcel y un club de lectura se transforman aquí en materia narrativa. Estos cuentos mezclan autobiografía y ficción para hablar del movimiento, la adaptación y los lugares que otros intentan asignarnos. Sin solemnidad ni lástima, cada relato busca una manera distinta de seguir avanzando.
Resulta que hemos hecho un buen trato

Un abuelo que deja de reconocer al amor de su vida, dos hermanos abandonados por unas horas en el velorio de un desconocido y adolescentes que intentan comprender la muerte recorren estos relatos ambientados en Teodelina. José Luis Gaitán transforma recuerdos, silencios familiares y temores íntimos en historias sobre la memoria, el deseo y el precio de una vida finita.