Prohibido estar triste en Brasil

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PUBLICADO EN

SEP, 2026

Prohibido estar triste en Brasil

Estos relatos avanzan entre el humor, la rareza y cierta incomodidad muy humana. Hay escenas íntimas que se desvían, recuerdos que se vuelven ficción y personajes capaces de sostener el absurdo con total naturalidad. Marina di Fonzo construye un mundo donde lo cotidiano nunca termina de ser del todo normal, y ahí reside buena parte de su encanto.

Sobre la autora

Marina di Fonzo

Marina di Fonzo (Buenos Aires, Argentina, 1984)

Es escritora y vive entre Uruguay y Brasil. Estudió abogacía y trabajó en proyectos de urbanización. Desde 2016 se dedica a trabajar en su propia empresa: una productora de eventos. Se formó en talleres literarios con Sol Beigel, Cecilia Gómez Rosati y Juan Sklar. Algunos de sus cuentos fueron publicados en la revista Club del Sur.

Sobre el libro

«Prohibido estar triste en Brasil» es el trigésimo tercer volumen de la Colección Entrelíneas. Portada rústica sin solapas. Tamaño 20×14 cm. 160 páginas. ISBN 33788415525776. Primera edición: septiembre 2026.

Prólogo

Un cumpleaños, veinte ejemplares caseros y una discusión memorable pueden ser también el comienzo de un libro. Una persona muy cercana a Marina quiso sorprenderla reuniendo sus textos en una edición artesanal; la idea era hermosa, hasta que decidió corregirle frases y tocarle oraciones. Hubo libros volando, fastidio y, sobre todo, una certeza: esas historias merecían una forma propia.

La escena dice bastante sobre el origen de estos cuentos. No nacen de un plan largo ni de una vocación organizada desde siempre, sino de una escritura que fue apareciendo en talleres, casi siempre en el tiempo breve de un ejercicio, y que después siguió creciendo sola. Marina estudió abogacía, trabajó en urbanización de villas y hace años vive entre Uruguay y Brasil, lejos de la ciudad donde nació entre médicos, hospitales y el Clínicas como paisaje familiar. Todo eso, de una manera u otra, aparece transformado en una literatura que parece confiar mucho en el desvío: una anécdota íntima que se vuelve extraña, una escena cotidiana que de pronto tuerce hacia lo absurdo, un recuerdo que no quiere quedarse quieto en la memoria. Hay relatos más cercanos a la experiencia y otros que se alejan con libertad, pero en todos se percibe la misma energía: una voz que observa con ironía, que no le tiene miedo al ridículo ni al desborde, y que entiende que el humor y la incomodidad suelen compartir la misma mesa. Marina empezó escribiendo en talleres; después llegaron algunas publicaciones en una revista vecinal. Ahora esas piezas encuentran por fin el lugar que les faltaba: no una sorpresa improvisada, sino un libro de verdad.

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