Ya vendrá quien me haga buena

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Ya vendrá quien me haga buena

Ya vendrá quien me haga buena reúne cuentos donde la ironía, la memoria familiar y las pequeñas batallas cotidianas revelan algo más profundo. Silvia Giménez observa con precisión y humor los vínculos, los mandatos y las grietas de la vida adulta. Un libro filoso y sensible, escrito por alguien que llegó a tiempo a sí misma.

Sobre la autora

Silvia Giménez (Córdoba, Argentina, 1976)

Su madre le inculcó el amor por los libros, y luego no sólo quiso leerlos, sino también escribirlos. Publicó la novela «La dirección correcta» y al borde de los cincuenta, decidió dedicarse de lleno a escribir. Vive en Córdoba, está felizmente casada y tiene un hijo adolescente

Sobre el libro

«Ya vendrá quien me haga buena» es el trigésimo segundo volumen de la Colección Cuento y Aparte. Portada rústica sin solapas. Tamaño 20×14 cm. 156 páginas. ISBN 22-788415-525769. Primera edición: mayo 2026.

Prólogo

Silvia Giménez escribió siempre, pero durante mucho tiempo escribió para otros planes. Fue la hija de una profesora de lengua, la menor de tres hermanos, la que hablaba raro para su edad, la que cumplía mandatos, la que estudió administración de empresas porque alguien tenía que hacerse cargo de lo que había que cuidar. Y cumplió.

Cumplió tanto que un día se encontró llegando a los cincuenta con una sensación bastante nítida: ahora me toca a mí. Ya vendrá quien me haga buena nace exactamente en ese momento. No como un capricho tardío, sino como una decisión largamente postergada. Silvia ya había publicado una novela, ya venía escribiendo, ya tenía decenas de cuentos en la computadora, pero este libro parece reunir algo más íntimo: una manera de mirar la vida con ironía, con ojo para el detalle mínimo y con una ternura que nunca se entrega del todo. Sus relatos tienen eso que tenía, según cuenta, la cara de su abuela Emma: un gesto apenas perceptible que ya lo dice todo. Hay humor, sí. Hay observación filosa. Hay familias, duelos, parejas, comidas compartidas, frases heredadas y mujeres que llegan a un punto en el que dejan de pedir permiso. Me gusta pensar que este libro no se llama así solo por uno de sus cuentos, sino porque resume una época de su autora: después de cumplir con todos, Silvia decidió, por fin, hacerse buena ella sola.