Un viaje, veintiún caminos

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PUBLICADO EN

MAY, 2026

Un viaje, veintiún caminos

En Un viaje, veintitrés caminos, Elisabet Dione Honorat reúne cuentos donde la memoria, la pérdida y el misterio se cruzan con lo cotidiano. Con sensibilidad y una imaginación serena, construye relatos que exploran decisiones, afectos y desvíos íntimos. Cada texto abre una puerta distinta hacia una misma pregunta: cuántas vidas caben en una sola.

Sobre la autora

Elisabet Dione Honorat (Las Toscas, Santa Fe, Argentina, 1960)

Es docente jubilada y operadora en Psicología Social. Publicó el libro de poemas Fragmentos y participó en numerosas antologías. Escribe desde siempre, aunque encontró su voz pública en los últimos años. Un viaje, veintitrés caminos es su primer libro de cuentos.

Sobre el libro

«Un viaje, veintiún caminos» es el vigésimo noveno volumen de la Colección Cuento y Aparte. Portada rústica sin solapas. Tamaño 20×14 cm. 156 páginas. ISBN 29-788415-525769. Primera edición: mayo 2026.

Prólogo

Elisabet Dione Honorat llegó a la escritura desde un lugar que no suele mentir: el tiempo recuperado. Después de una vida entera dedicada a la docencia, con hijos, escuela, obligaciones y una rutina que no dejaba demasiado margen para escuchar la voz propia, apareció una etapa nueva. En esa etapa no surgió una distracción ni un pasatiempo, sino una necesidad.

La poesía fue primero. Luego llegaron los cuentos. Y con ellos apareció también una zona más incierta y más fértil: la de una imaginación que no busca el realismo puro, sino una realidad expandida, donde la memoria, el dolor, la pérdida y la intuición espiritual conviven con absoluta naturalidad. Un viaje, veintitrés caminos nace de esa encrucijada. El título ya propone una clave: no existe un único recorrido, no existe una sola versión de lo vivido. Los cuentos de Elisabet aceptan esa sospecha y la convierten en forma. Sus personajes se mueven entre decisiones mínimas y consecuencias enormes, entre objetos cotidianos que guardan un misterio y vínculos atravesados por la ausencia, la vejez o la culpa. Lo fantástico, en estas páginas, no irrumpe como espectáculo. Se filtra. Respira al lado de lo común. Espera el momento justo para tocar la realidad y torcerla apenas. Esa sutileza es una de las virtudes del libro. La otra es su honestidad. Elisabet escribe con la sensibilidad de quien observó mucho, calló bastante y, al fin, encontró el momento de decir. Por eso estos cuentos no empujan al lector. Lo invitan. Y cuando entra, ya no sale del todo igual.