Mi abuela, esa mujer

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AGO, 2026

Mi abuela, esa mujer

Cuando estaba por cumplir la misma edad que tenía Sally al convertirse en abuela, Luciana sintió la necesidad de reconstruir su historia. Lo que comenzó como un intento de preservar la memoria familiar terminó convirtiéndose en el descubrimiento de la mujer que existía más allá de la madre y la abuela que todos conocían. Mi abuela, esa mujer, es un relato íntimo sobre la memoria, los vínculos entre generaciones y el poder de las historias que permanecen vivas cuando alguien decide contarlas.

Sobre la autora

Luciana Cornaglia (Córdoba, Argentina, 1970)

Aprendió a leer y escribir a los cuatro años junto a su abuela Sally, docente. Aquellas tardes compartidas despertaron un amor por la lectura y la escritura que la acompaña hasta hoy. Desde entonces, la escritura ocupa un lugar constante en su vida, aunque no haya sido su ocupación principal. Economista, consultora y coach, facilita procesos de aprendizaje y reflexión en los que la escucha y la palabra ocupan un lugar central. Vive en San Javier, Traslasierra, Córdoba.

Sobre el libro

«Mi abuela, esa mujer» es el séptimo volumen de la Colección Homenaje. Portada rústica sin solapas. Tamaño 20×14 cm. 156 páginas. ISBN 07-788415-525806. Primera edición: agosto 2026.

Prólogo

Un día, Luciana Cornaglia escuchó una frase que le cambió la forma de recordar a su abuela: Sally había querido ser partera y no la dejaron. Hasta entonces, la imagen familiar era otra: la abuela amorosa, cercana, refugio de tres nietos, la mujer que enseñó a leer y escribir a una nena antes de los cuatro años, la confidente de los primeros amores, la casa donde siempre había comida, cuidado y una ternura que a veces no encontraba en otros vínculos.

Pero detrás de esa abuela existía una mujer que también había deseado una vida distinta. Mi abuela, esa mujer nace de ese descubrimiento. Luciana reconstruye a Sally con recuerdos propios, relatos de su madre, aportes de sus hermanos y una pregunta que crece a medida que avanza el libro: cuántas mujeres quedaron escondidas detrás de la palabra abuela. La biografía se vuelve entonces homenaje, reparación y también ficción. Porque Luciana no solo quiere contar lo que fue. Quiere regalarle a Sally una escena imposible: verla asistir el parto de su bisnieta, volver a ocupar el lugar que la época le negó, cerrar la historia desde el deseo y no desde la pérdida. En ese gesto está la emoción del libro. No se trata de corregir la vida, porque nadie puede hacerlo. Se trata de mirar de nuevo a alguien querido y descubrir, demasiado tarde pero todavía a tiempo, que el amor también puede consistir en devolverle una posibilidad.