Del dicho al Micho

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PUBLICADO EN

AGO, 2026

Del dicho al Micho

En Del Dicho al Micho, Marcela de Cristófaro homenajea a su padre a través de sus frases más recordadas. Cada dicho abre una anécdota, una enseñanza y un modo de mirar la vida. Un retrato familiar lleno de humor, movimiento, afecto y memoria compartida.

Sobre la autora

Marcela de Cristófaro (Quilmes, Argentina, 1982)

Es médica y vive en Chajarí, Entre Ríos, desde hace años. Creció en Río Turbio junto a sus hermanos y una familia marcada por los viajes, las sobremesas y un padre de frases inolvidables. Escribe desde la memoria oral y los vínculos familiares.

Sobre el libro

«Del dicho al Micho» es el sexto volumen de la Colección Homenaje. Portada rústica sin solapas. Tamaño 20×14 cm. 156 páginas. ISBN 06-788415-525806. Primera edición: agosto 2026.

Prólogo

Durante muchos veranos, Marcela de Cristófaro escuchaba a su padre decir una frase y frenaba la conversación familiar para anotarla. Sus hermanos ya sabían: “anotá dicho”, le decían.

Al principio parecía apenas una colección de ocurrencias. Después apareció algo más grande. Cada frase de Micho guardaba una manera de estar en el mundo. “Ponerse a disposición” no significaba ayudar cuando alguien lo pedía, sino adelantarse a la necesidad del otro. “No cabe ni un alfiler” podía abrir el recuerdo de un viaje en un Gazel donde iban los cinco hermanos, la abuela, los padres, la perra y bolsas de nylon en lugar de valijas. Del Dicho al Micho nace de esa lengua familiar que todos entendían sin explicación y que afuera del clan podía sonar rarísima. Pero el libro no es un diccionario privado. Es el retrato de un hombre que fue docente, preceptor, militante de unidad básica, todólogo, conductor incansable, viajero en motorhome y anfitrión de desconocidos. Un tipo capaz de hacer tres mil kilómetros sin ceder el volante, comprar un iPhone a un griego en la calle o abrir su casa a una pareja de motoqueros después de veinte minutos de charla. Marcela escribe sobre su padre vivo, emocionado, todavía en movimiento. Y lo hace con una intuición preciosa: a veces una persona no se conserva mejor por las fechas de su biografía, sino por las frases que dejó dando vueltas en la mesa.