Marionetas montevideanas

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PUBLICADO EN

JUL, 2026

Marionetas montevideanas

Mujeres atravesadas por pérdidas, vínculos, deseo y decisiones difíciles recorren estos cuentos con Montevideo como paisaje íntimo. Marionetas montevideanas explora la fragilidad humana desde una mirada sensible, donde la literatura convierte escenas cotidianas en preguntas profundas sobre quiénes somos y cómo sobrevivimos.

Sobre la autora

Gabriela Pascal (Montevideo, Uruguay, 1964)

Médica cardióloga, lectora intensa desde la infancia, comenzó a escribir ficción durante la pandemia después de atravesar pérdidas personales y participar en talleres literarios. Montevideanas, su primer libro, reúne relatos donde mujeres comunes enfrentan fragilidades, deseos y transformaciones.

Sobre el libro

«Marionetas montevideanas» es el séptimo volumen de la Colección Puertas de Papel. Portada rústica sin solapas. Tamaño 20×14 cm. 156 páginas. ISBN 07-788415-525783. Primera edición: julio 2026.

Prólogo


Durante años, Gabriela Pascal trabajó como cardióloga. Acostumbró el cuerpo a protocolos, diagnósticos y decisiones donde el margen de error importa. Al mismo tiempo llevaba otra vida menos visible: una niña que pasaba domingos enteros encerrada con libros, una adolescente que convirtió la lectura en refugio porque una enfermedad le había prohibido el ejercicio físico, una mujer que atravesó pérdidas y encontró en la literatura una forma de ordenar el dolor. 

Marionetas montevideanas parece nacer de todas esas versiones. Los cuentos reunidos aquí tienen mujeres al frente. Mujeres que desean, dudan, sostienen vínculos, cargan heridas o avanzan por territorios incómodos. Montevideo aparece como escenario, pero también como carácter: la rambla sur, Ciudad Vieja, barrios donde el viento del río parece mezclar memoria y presente. Gabriela empezó a escribir ficción hace pocos años, después de talleres y lecturas que le hicieron pensar algo decisivo: quizá ella también podía contar historias. La sospecha terminó convertida en un libro. Hay algo conmovedor en ese recorrido. Después de una vida dedicada a cuidar corazones ajenos, aparece el impulso de mirar con atención las grietas propias y las de otros. Estos cuentos conservan esa doble condición: observan con precisión y sienten sin pudor. Tal vez por eso producen cercanía. Porque entienden que casi todas las personas esconden duelos, miedos o preguntas que nunca dijeron en voz alta. Y porque recuerdan que incluso una vida muy ordenada puede abrir, de pronto, una puerta inesperada hacia la imaginación.