Los herederos de Favio

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PUBLICADO EN

SEP, 2026

Los herederos de Favio

Un grupo de personajes que vuelve, una banda punk, vínculos familiares atravesados por ausencias y búsquedas, y una serie de historias que se conectan sin dejar de valer por sí mismas. Matías Galigniana construye un universo narrativo joven, directo y emocional, donde cada cuento agrega una pieza nueva a un mapa de relaciones, viajes, música y descubrimientos.

Sobre el autor

Matías Galigniana

Matías Galigniana (Buenos Aires, Argentina, 1978)

Es escritor y trabaja en un depósito comercial en la ciudad de Buenos Aires. Comenzó a escribir de manera más sostenida a partir de su participación en un proyecto colectivo de relatos. Desde entonces desarrolló cuentos vinculados entre sí, con personajes recurrentes y una fuerte impronta generacional. Esta es su primera publicación individual.

Sobre el libro

«Los herederos de Favio» es el cuadragésimo segundo volumen de la Colección Entrelíneas. Portada rústica sin solapas. Tamaño 20×14 cm. 160 páginas. ISBN 42788415525776. Primera edición: septiembre 2026.

Prólogo

Matías no empezó escribiendo con la idea de publicar. Primero quiso armar una novela, pero enseguida sintió que aquello se le desordenaba entre las manos. Entonces hizo algo más simple y acaso más eficaz: empezó a contarle historias sueltas a su pareja y a su hijo adolescente. Si el pibe se enganchaba, había algo ahí. Si pedía otra, mejor todavía.

De ese modo fue apareciendo este libro: no como un proyecto solemne, sino como una serie de relatos puestos a prueba en la intimidad, frente a un lector de quince años capaz de detectar enseguida cuándo una historia funciona y cuándo no. Matías trabaja en un depósito, vende electrodomésticos y otras cosas, y durante mucho tiempo la escritura no ocupó un lugar central en su vida. El impulso apareció después de una experiencia colectiva de publicación, cuando descubrió que podía transformar una historia familiar en un texto y que ese gesto, además de conmover a su madre, le abría una puerta nueva. Desde entonces fue armando un mundo propio: personajes que vuelven, una banda punk, viajes, padres ausentes, amores jóvenes, barrios, rutas y una búsqueda que une distintas escenas sin obligarlas a convertirse en novela. Hay aquí cuentos que dialogan entre sí, que comparten climas y figuras, pero que conservan la energía de lo breve: entran rápido, avanzan con decisión y dejan una estela reconocible. Tal vez por eso estos relatos tienen algo muy vivo: nacieron sin grandilocuencia, crecieron escuchando la reacción de otros y encontraron su forma en ese ida y vuelta. A veces una voz aparece así, casi de costado, cuando alguien deja de pensar en “escribir literatura” y se concentra, por fin, en contar bien una historia.

Editorial