Sobre la autora

Rita Mabel Figueredo (Oberá, Argentina, 1974)
Es abogada y vive en Posadas. Creció en Jardín América y se trasladó a la capital misionera para estudiar. Comenzó a escribir desde joven y publicó poesía en una antología a los diecinueve años. Más tarde publicó cuentos infantiles. Tras años dedicados a su profesión y a la familia, retomó la escritura de relatos para adultos.
Sobre el libro
«El patio de los callados» es el cuadragésimo cuarto volumen de la Colección Entrelíneas. Portada rústica sin solapas. Tamaño 20×14 cm. 160 páginas. ISBN 44788415525776. Primera edición: septiembre 2026.
Prólogo
Rita publicó por primera vez a los diecinueve años, en una antología de poesía. Después la vida fue ocupando el lugar que suele ocupar: estudió Abogacía, se casó, tuvo hijos, trabajó y dejó que la escritura permaneciera a un costado. Volvió a ella cuando sus hijos eran chicos y publicó cuentos infantiles, pero todavía faltaba otro regreso, uno más oscuro y más propio.
Los relatos reunidos aquí fueron escritos en épocas distintas y tienen una coincidencia que Rita descubrió después: en todos muere alguien. A veces la muerte aparece de frente; otras, se esconde detrás de una ausencia, un secreto, una amenaza o un silencio familiar. No es una repetición caprichosa, sino una manera de observar qué hacen los que permanecen cuando alguien deja de estar. Rita nació en Oberá, creció en Jardín América y llegó a Posadas para estudiar. Entre el lenguaje preciso del derecho y la libertad de la ficción fue construyendo una voz capaz de entrar en zonas que los expedientes no alcanzan: los temores íntimos, las culpas, aquello que una familia calla durante años, las formas extrañas que adopta el duelo. Estos cuentos no buscan solemnidad. La muerte puede ser trágica, absurda, inesperada o incluso aparecer rodeada de una ironía incómoda. Lo importante ocurre alrededor: en las decisiones, los vínculos y las palabras que llegan demasiado tarde. Después de muchos años de escribir entre otras obligaciones, Rita abre por fin un espacio para esas historias. No un lugar destinado solamente a los muertos, sino también a todo lo que los vivos todavía necesitan contar.