Próxima estación

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PUBLICADO EN

SEP, 2026

Próxima estación

Dieciséis estaciones, dieciséis cuentos y una ciudad que cambia bajo tierra. En estos relatos, los trayectos cotidianos se desvían hacia el delito, la sospecha y lo inesperado. Cada parada abre un mundo diferente, pero todas comparten una misma tensión: la certeza de que, detrás de lo conocido, siempre puede estar a punto de ocurrir algo.

Sobre la autora

Paula Guadalupe Antolini

Paula Guadalupe Antolini (Buenos Aires, Argentina, 1990)

Es docente, periodista y baterista. Se formó en ISEC, donde actualmente dicta materias de redacción, literatura y escritura en las carreras de Periodismo y Periodismo Deportivo. También es maestra de nivel primario. Escribe desde la infancia y ha difundido sus cuentos en blogs y entre lectores de distintos países.

Sobre el libro

«Próxima estación» es el cuadragésimo octavo volumen de la Colección Entrelíneas. Portada rústica sin solapas. Tamaño 20×14 cm. 160 páginas. ISBN 48788415525776. Primera edición: septiembre 2026.

Prólogo

Paula suele contar que, durante años, hubo días en que se subía al subte sin demasiado apuro por llegar. Era docente, trabajaba en distintos colegios y, cuando le quedaba un hueco largo entre una clase y la siguiente, viajaba de una punta a la otra, a veces dormía, a veces miraba a la gente, a veces simplemente dejaba que el tiempo pasara bajo tierra. También escribía en cafés.

Una tarde, sentada frente a la estación José Hernández, imaginó una situación oscura y escribió un cuento. Todavía no sabía que esa historia acababa de señalarle una dirección. Después miró el recorrido completo y entendió que cada estación podía guardar un relato distinto: dieciséis nombres conocidos, dieciséis puntos de partida, dieciséis maneras de alterar la normalidad. Porque en sus cuentos casi siempre ocurre un delito. A veces es grave; otras, apenas una infracción, un engaño o una decisión capaz de torcer para siempre la vida de alguien. El subte no aparece necesariamente en todas las historias, pero funciona como una arquitectura secreta: una línea que las mantiene unidas mientras cada una avanza hacia su propio destino. La idea solo podía ocurrírsele a alguien que conoce ese trayecto de memoria, que lo hizo para estudiar y trabajar, y que aprendió a observar la ciudad desde abajo. Paula escribe desde muy chica, enseña redacción y literatura, y durante años regaló cuentos o los publicó en un blog. Esta vez decidió reunirlos. Todo empezó, sin embargo, de una manera mucho más sencilla: con una mesa de café, una estación enfrente y una historia que pidió continuar el viaje.

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