La gente hace lo que puede

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PUBLICADO EN

JUL, 2026

La gente hace lo que puede

Cien microrrelatos para leer entre chicos y grandes, reírse, hacerse preguntas y conversar sin solemnidad. Nacidos como regalo de un padre para su hija, estos cuentos hablan de comida, juego, naturaleza, libertad, amor y amistad. Un libro para compartir en voz alta y recordar que la gente hace lo que puede.

Sobre el autor

Federico Ratosnik (Buenos Aires, Argentina, 1986)

Es escritor y trabajador audiovisual. Estudió producción de televisión, cine y disciplinas vinculadas a la imagen. Trabajó en edición, producción y dirección, y desde hace años escribe a diario. Es padre de Camila y de un hijo menor.

Sobre el libro

«La gente hace lo que puede» es el décimo quinto volumen de la Colección Hormiguero. Portada rústica sin solapas. Tamaño 20×14 cm. 156 páginas. ISBN 15-788415-525783. Primera edición: julio 2026.

Prólogo

La gente hace lo que puede nació de una forma muy concreta de amor: un padre que todavía no sabía cómo llegar a su hija. Mientras la madre atravesaba el embarazo desde el cuerpo, Federico Ratosnik sintió que estaba un poco afuera de esa conversación secreta y decidió gestar lo que podía: cien cuentos.

Los imprimió, los guardó en una carpeta y esperó el momento de entregarlos. El primer intento fracasó porque Camila era demasiado chica. El segundo, cuando ella tenía cinco años, dejó una escena perfecta: la nena aceptó escuchar otro cuento, pero antes quiso saber si después podía ir a ver la tele. Él se ofendió, ella se preocupó, y ahí apareció quizás la primera herencia transmitida con éxito: la culpa. A partir de esa derrota mínima, el libro empezó a cambiar. Ya no era solamente un regalo privado para una hija, sino una colección de microrrelatos para leer en voz alta, reírse, preguntar, discutir y educar sin ponerse solemnes. Los cuentos están ordenados como mandamientos que se desobedecen un poco: empiezan en la comida, el juego o la naturaleza y terminan hablando de libertad, amor, amistad y de algo fundamental: no hacer caso siempre. Este tercer intento llega cuando Camila cumple diez años. Tal vez ahora funcione. Tal vez no. Pero en esa insistencia está la gracia del libro: nadie sabe del todo cómo criar, cómo escribir ni cómo llegar al otro. La gente hace lo que puede, incluso cuando no sabe muy bien qué está haciendo.

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