Sobre el autor

Leandro Chamorro (San Isidro, Argentina, 1974)
(San Isidro, Argentina, 1974) Es abogado, lector y escritor. Vive en Vicente López, cerca de la zona de su infancia familiar. Escribe desde chico, participó en talleres literarios de Orsai y encontró en la escritura una forma de mirar con atención el mundo judicial, urbano y afectivo.
Sobre el libro
«Entre escombros» es el décimo segundo volumen de la Colección Hormiguero. Portada rústica sin solapas. Tamaño 20×14 cm. 156 páginas. ISBN 12-788415-525783. Primera edición: julio 2026.
Prólogo
Entre escombros reúne cuentos escritos desde una incomodidad muy reconocible: la de intentar seguir siendo personas sensibles en un mundo que parece pedirnos lo contrario. Leandro Chamorro mira la ciudad, el cemento, la tecnología, la falta de aire y la violencia cotidiana no como decorados, sino como un clima moral.
Sus personajes están solos, heridos, deseantes, a veces torpes, a veces brutales, casi siempre tratando de hacer algo parecido a lo correcto mientras alrededor todo se desarma. Hay en estos relatos una mirada de realismo sucio, pero también una voluntad de encontrar, entre tanta aspereza, alguna luz mínima. El título funciona porque no habla solamente de ruinas visibles: los escombros también son afectivos, familiares, laborales, íntimos. Son restos de vínculos, de ilusiones, de buenas intenciones mal ejecutadas. En un cuento puede aparecer la idea de la vida como una condena de puertas abiertas; en otro, una forma modesta de ternura; en otros, heroínas silenciosas que no necesitan fuerza muscular para sostener una escena. Leandro escribe con una economía que viene quizás de haber aprendido a captar la atención en territorios donde nadie quiere leer demasiado, pero esa concisión no vuelve fríos los cuentos. Al contrario: les da presión. Cada pieza parece empujar al lector hacia una pregunta incómoda: qué hacemos con nuestra fragilidad cuando el entorno solo ofrece dureza. Entre escombros no promete salvación. Promete algo más honesto: personajes que buscan respirar, aunque sea un poco, en medio del derrumbe y todavía reconocerse como parte de algo que persiste hoy.