Sobre la autora

Grisela García Ortiz (Vicente López, Argentina, 1972)
Abogada egresada con honores de la Universidad de Buenos Aires y magíster en gestión pública. Ha desarrollado una trayectoria académica vinculada al derecho, con publicaciones en libros y revistas especializadas. Participó de la serie 300 de Editorial Orsai y debuta aquí con su primer libro de cuentos.
Sobre el libro
«El último lugar» es el cuarto volumen de la Colección Punto Cero. Portada rústica sin solapas. Tamaño 20×14 cm. 156 páginas. ISBN 04-7888415-525745. Primera edición: abril 2026.
Prólogo
Grisela García Ortiz pertenece a una especie muy particular de autores: los que antes de escribir leen mucho. Y no leen de cualquier manera. Leen con atención, con paciencia y con una curiosidad casi obsesiva por las palabras.
Durante años su biblioteca estuvo atravesada por una presencia constante: Borges. No es un detalle menor. Quien crece leyendo a Borges aprende que la literatura no consiste solo en contar algo, sino en encontrar la forma exacta de decirlo. Tal vez por eso, durante el proceso de este libro, Grisela mostró una preocupación que a mí me resultó reveladora. Mientras muchos autores se inquietan por la portada o por la imagen final del libro, a ella le interesaba otra cosa: escuchar los cuentos en voz alta. Le importaba cómo respiraban las frases, qué ritmo tenía cada párrafo, si la música del texto estaba realmente donde debía estar. Esa minuciosidad tiene relación directa con su manera de mirar el mundo. Grisela trabaja en la función pública, un territorio donde las palabras suelen usarse con rapidez, pero en la literatura eligió el camino contrario: observar con calma, escribir despacio, pulir cada escena hasta dejar solo lo esencial. El resultado es El último lugar, un conjunto de relatos donde los personajes se enfrentan a la memoria, al paso del tiempo y a ese momento inevitable en que comprendemos que la vida también tiene sus fronteras. Son cuentos atravesados por una melancolía serena y por una pregunta persistente: qué significa realmente pertenecer a un lugar, a una historia o a una vida.