Sobre el autor

Marcelo Rocco (Monte Grande, Argentina, 1957)
Es técnico mecánico, exfutbolista del ascenso, trabajador de la industria del neumático, y jubilado. Se crió entre el campo de 25 de Mayo y Monte Grande. Cantó folklore, investigó su historia familiar y encontró en la escritura una forma de dejar memoria para hijos, nietos y amigos.
Sobre el libro
«Casi un común» es el décimo noveno volumen de la Colección Memorias. Portada rústica sin solapas. Tamaño 20×14 cm. 156 páginas. ISBN 19-788415-525813. Primera edición: agosto 2026.
Prólogo
Marcelo Rocco aprendió a escuchar antes que a contar. De chico, en el campo de 25 de Mayo, vivía entre tíos grandes, tías abuelas casi legendarias y sobremesas donde los chicos hablaban poco y los mayores dejaban pasar la historia familiar como quien deja correr un arroyo. Ahí empezó todo: el interés por los orígenes, por los parientes dispersos, por las vidas que llegaron hasta él sin pedir permiso.
Después vinieron Monte Grande, Tristán Suárez, el fútbol semiprofesional, la música, la mecánica, la refrigeración, el colectivo, y un largo recorrido en la industria del neumático, periodo donde formó matrimonio con su compañera de vida, nacieron sus tres hijos, construyó su hogar, los cursos, los jefes, el inglés aprendido a los golpes y un perfil laboral armado más por oído que por título universitario. Marcelo llama a eso su propia universidad: acercarse a la gente que sabía, escuchar, aprender, probar. El impulso definitivo para escribir apareció cuando una salida laboral lo enfrentó con una injusticia íntima: un día valía diez y al día siguiente, para otros, parecía valer uno. Entonces decidió que no iba a aceptarlo. Estas páginas nacen de esa defensa personal, pero no se quedan ahí. También están las limitaciones que lo privaron de viajes, la necesidad de no sentirse distinto, las fotos viejas, el colectivo familiar, la poda dolorosa de recuerdos, las nietas que leyeron el manuscrito y pidieron conversar. Esa devolución ya era una victoria sumada a la gente que incondicionalmente caminó cerca de él siempre. Porque una vida, cuando encuentra quién la escuche, vuelve a valer diez.