Cara de mapache

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PUBLICADO EN

SEP, 2026

Cara de mapache

Sara pierde su trabajo como traductora por culpa de la inteligencia artificial. Tras un año como freelance, se postula para un puesto de secretaria de dirección en una multinacional. Su plan es infalible: aguantar un año, ahorrar lo suficiente para independizarse de casa de su madre y marcharse. Por el camino tendrá que descubrir por primera vez los micromundos de las oficinas — con sus códigos, jefes, compañeros y tareas absurdas — y enfrentarse, pasada la treintena, a las aventuras y algún que otro desengaño de esta nueva jungla urbana.

Sobre la autora

Alicia de Mendizabal Patiño (Madrid, España, 1990)

Es periodista. Ha trabajado en diversos medios de comunicación, en una editorial e incluso montó un buscador de librerías aunque la mayor parte de su carrera profesional ha transcurrido entre la tecnología y las ventas. Desde hace años, publica Los Viernes en una Librería, un newsletter cultural en Substack que sale el mejor día de la semana. Cara de mapache es su primera novela.

Sobre el libro

«Cara de mapache» es el décimo séptimo volumen de la Colección Novela Humana. Portada rústica sin solapas. Tamaño 20×14 cm. 156 páginas. ISBN 17-788415-525820. Primera edición: septiembre 2026.

Prólogo

A una traductora no le sacan solamente un trabajo cuando una máquina empieza a traducir por ella. Le sacan, también, una forma de estar en el mundo: la atención al matiz, la duda antes de elegir una palabra, el orgullo íntimo de entender que ninguna frase significa una sola cosa.

En Cara de mapache, Alicia Mendizabal parte de una amenaza muy contemporánea: la inteligencia artificial avanza sobre el oficio de una traductora madrileña y la obliga a buscar una salida en el territorio menos épico y más reconocible de todos, el mundo de las oficinas. Allí donde otros verían rutina, Alicia encuentra un ecosistema completo: jerarquías mínimas, conversaciones de pasillo, humillaciones pequeñas, estrategias de supervivencia, tareas absurdas y esa promesa adulta de independencia que casi nunca llega en la forma soñada. La protagonista no solo quiere pagar sus cuentas o dejar la casa de sus padres. Quiere probarse que todavía puede construir una vida propia en un sistema que parece pedirle adaptación antes que deseo. La novela tiene algo generacional sin volverse consigna: habla de precariedad, de tecnología, de familia, de identidad laboral y de esa edad rara en la que una persona ya no es adolescente, pero todavía no consiguió sentirse adulta. Su fuerza está en mirar la oficina como una selva microscópica y el futuro como una habitación mal iluminada. Alicia escribe desde ahí: con humor, incomodidad y una lucidez joven para contar lo que pasa cuando el mundo cambia más rápido que nuestras posibilidades de alcanzarlo.

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