Sobre el autor

Marcelo Apcarian (Berisso, Argentina, 1971)
Es contador y trabaja en la administración pública bonaerense. Vive en las afueras de La Plata, lee desde siempre y encontró en la escritura una forma de expandir sus intereses por la historia, la ciudad y la identidad. Ecos de La Niebla es su primera novela
Sobre el libro
«Ecos de La Niebla» es el trigésimo noveno volumen de la Colección Novela Humana. Portada rústica sin solapas. Tamaño 20×14 cm. 288 páginas. ISBN 39-788415-525820. Primera edición: octubre 2026.
Prólogo
Hay novelas que empiezan con una pregunta y otras con una visión. Esta nace con una mujer quieta en Plaza Moreno, inmóvil entre el ruido de la ciudad, convertida en estatua viviente mientras por dentro oye el temblor de otra época. Juana cree recordar una vida imposible: fue guerrera, libertadora, habitó una Sudamérica alterada por la llegada temprana de los Fundadores, un territorio donde el vapor, la pólvora y la intemperie criolla diseñan un mundo tan remoto como reconocible. Pero la fuerza de Ecos de la niebla no está solo en esa imaginación desbordada, sino en el modo en que la novela hace convivir dos planos sin entregarse por completo a ninguno. ¿Son recuerdos verdaderos o restos de una mente herida? ¿Es locura, es memoria, es destino?
Marcelo Apcarian trabaja esa vacilación con inteligencia y la sostiene sobre un escenario decisivo: La Plata, ciudad diseñada antes de existir, geométrica y fantasmal, aquí convertida en un organismo vivo. La búsqueda de María, la aparición del sacerdote Gonzalo, la figura extraña de Uselmindo y el eco secreto de sociedades, planos y fundaciones van armando una trama donde la aventura fantástica nunca pierde espesor humano. En el centro, sin embargo, late una pregunta más íntima: no somos solamente aquello que vivimos, sino aquello que logramos hacer con eso. Y en esa tensión entre recuerdo y acción, entre parálisis y movimiento, esta novela encuentra su verdadero pulso. Un pulso narrativo que mezcla fábula, pesquisa y melancolía para preguntarse quiénes somos cuando nadie puede nombrarnos.