Nosotros, los pobres miserables

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PUBLICADO EN

SEP, 2026

Nosotros, los pobres miserables

Un soldado descubre que no puede morir. Una mujer abandona su cuerpo y continúa hablando desde un árbol. Familias miserables, animales, pesadillas y realidades distorsionadas conviven en estos cuentos atravesados por la eternidad. Fernández Valent construye mundos muy diferentes entre sí, unidos por una pregunta inquietante: qué permanece de nosotros cuando todo lo demás cambia.

Sobre la autora

Fernández Valent (Buenos Aires, Argentina, 1976)

Es abogada civil y federal, escritora, pintora e ilustradora. Escribe cuentos y poesía desde joven y se formó también en distintas disciplinas visuales. Trabaja principalmente con acuarela. Su obra literaria recupera pesadillas, recuerdos familiares, escenarios históricos y elementos distópicos, fantásticos y surrealistas. Esta es su primera publicación.

Sobre el libro

«Nosotros, los pobres miserables» es el quincuagésimo volumen de la Colección Entrelíneas. Portada rústica sin solapas. Tamaño 20×14 cm. 160 páginas. ISBN 50788415525776. Primera edición: septiembre 2026.

Prólogo

Silvina esperó veinte años para publicar porque se había quedado pensando en una frase de Borges: antes de dar a conocer un texto, conviene dejarlo descansar una década. Ella duplicó el plazo. Durante ese tiempo escribió, corrigió, volvió a leer y achicó cada historia hasta dejar solamente aquello que consideraba indispensable. Esa demora no nació de la falta de interés, sino de una relación exigente con las palabras.

En su familia, el arte siempre estuvo cerca: una abuela pintora, una madre vinculada con la pintura y la escultura, tías grabadoras, un abuelo que escribía para diarios y personajes familiares capaces de alimentar cualquier ficción. Silvina escribió cuentos y poesía desde joven, aunque después la pintura ocupó durante años el centro de su trabajo creativo. Cuando regresó a la literatura, volvieron también las pesadillas de la infancia, los miedos de una niña nacida durante la dictadura y las imágenes extrañas que todavía hoy sobreviven en sus sueños. De allí provienen algunos de estos mundos: un soldado inmortal que atraviesa distintas épocas sin comprender al principio qué le ocurre, una familia de ratas marcada por la pobreza, una mujer muerta que continúa hablando desde un árbol. Las historias pueden parecer escritas por personas diferentes, pero comparten una misma obsesión: aquello que se niega a terminar. Los cuerpos cambian, las épocas pasan, los personajes mueren o sobreviven, y algo persiste bajo otra forma. Después de veinte años de espera, Silvina no publica porque haya dejado de corregir. Publica porque comprendió que incluso una obra puede volverse inmortal si nadie se decide a ponerle un punto final.

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