Sobre la autora

Carina Vattay (Buenos Aires, Argentina, 1971)
Es abogada, paisajista y escritora. Comenzó a escribir durante la infancia y a los trece años terminó su primera novela. Coordinó un taller de escritura en un servicio de salud mental. Es autora de cuentos breves y de tres novelas que continúa revisando y reescribiendo.
Sobre el libro
«Tomar sopa con tenedor» es el trigésimo cuarto volumen de la Colección Entrelíneas. Portada rústica sin solapas. Tamaño 20×14 cm. 160 páginas. ISBN 34788415525776. Primera edición: septiembre 2026.
Prólogo
Una vez, Carina perdió los archivos que guardaba en Drive y tuvo que volver a escribirlos. Para cualquier persona habría sido una desgracia; para ella fue también una oportunidad. Las historias regresaron distintas porque quien las recordaba ya no era exactamente la misma mujer que las había escrito.
Algo parecido le ocurre con sus tres novelas: vuelve sobre ellas, las corrige y las empieza otra vez, consciente de que la autora de hace diez años no podía mirar del mismo modo que la mujer casada, divorciada y atravesada por la crianza de hijos adolescentes. La escritura la acompaña desde los seis años, cuando hizo su primer poema, y a los trece ya había intentado una novela (una continuación de Tom Sawyer a la que llamó «Mi amigo Tom») . Estudió Abogacía y Paisajismo, coordinó un taller literario en un servicio de salud mental y encontró en las palabras una herramienta tan creativa como curativa. Sus textos breves trabajan con materiales cercanos: el miedo, la vergüenza, la orfandad, el cansancio doméstico y esas mujeres que, después de atender a todos, necesitan inventar alguna extravagancia para no desaparecer dentro de la rutina. También aparece lo sobrenatural, no como un territorio separado de la vida diaria, sino como algo que puede brotar de una casa, una esponja, un recuerdo o una escena familiar apenas torcida. Carina escribe historias pequeñas, pero no inofensivas. Las ordena como especies dentro de un jardín: algunas producen risa, otras tristeza y algunas dejan una inquietud difícil de explicar. Todas nacen de una misma certeza: cuando la realidad se vuelve demasiado conocida, basta mirarla un poco más para descubrir que nunca fue normal.