Sobre el autor

Leonardo Aguzín (Chaco, Argentina, 1965)
Es ingeniero químico y maestro cervecero. Tiene tres hijos y es amigo de sus amigos. Estudió en la Universidad Nacional del Litoral, realizó una maestría en Madrid y continuó su formación en el MIT. Vivió en España, Holanda, Italia, Bélgica y Brasil. Lector desde la infancia, comenzó a escribir ficción alrededor de los cuarenta años.
Sobre el libro
«Los anillos» es el trigésimo sexto volumen de la Colección Entrelíneas. Portada rústica sin solapas. Tamaño 20×14 cm. 160 páginas. ISBN 36788415525776. Primera edición: septiembre 2026.
Prólogo
Hay personas que se van lejos para descubrir que ciertas cosas viajan con ellas: una tonada, un grupo de amigos, una manera de mirar a los demás. Leonardo Aguzín vivió en Madrid, Bérgamo, Bruselas, Fortaleza y San Pablo, pero nunca dejó del todo el Chaco y Santa Fe, acaso porque tampoco dejó de conversar con quienes lo conocieron antes de todas sus reinvenciones.
De esas conversaciones nace buena parte de este libro. Alguien cuenta una anécdota, otro completa lo que falta, un recuerdo verdadero se mezcla con una invención y, cuando ya nadie sabe con certeza qué ocurrió, aparece un cuento. Aquí la realidad no funciona como un documento sino como una materia prima: un antiguo compañero de escuela cuya presencia nadie consigue confirmar, un hombre que habla de su mujer muerta, una casa iluminada en medio de la noche, un padre que intenta contar la relación con su hijo sin ponerse solemne. Los personajes provienen a veces de personas de tantos lugares, aunque llegan a la página fusionados, exagerados o convertidos en otra cosa. Esa libertad produce un universo donde el humor puede convivir con la amenaza, la amistad con la sospecha y la ternura con cierta oscuridad que nunca termina de explicarse. El autor fue primero un lector voraz, uno de esos chicos capaces de arruinarse la vista leyendo con poca luz, y quizá por eso entiende que cada relato debe dejar una clave, una puerta entreabierta o una imagen persistente. Es un hincha de Boca al que le sale esto por los poros. Sus cuentos empiezan de verdad allí donde la memoria deja de obedecer.