Sobre el autor

Luciano Sposari (Monterrey, México, 1980)
Es cantautor, comerciante y escritor. Vive en Guernica y trabaja junto a su familia en dietéticas. Nació en México durante el exilio de sus padres y mantiene un vínculo cercano con ese país. Publicó notas periodísticas y se formó en talleres literarios. Esta es su primera publicación de ficción.
Sobre el libro
«Yo no soy raro, el mundo sí» es el quincuagésimo tercer volumen de la Colección Entrelíneas. Portada rústica sin solapas. Tamaño 20×14 cm. 160 páginas. ISBN 53788415525776. Primera edición: septiembre 2026.
Prólogo
Luciano recuerda muchas noches caminando durante horas para que su hijo pudiera dormirse. Mientras avanzaban, inventaba historias en voz alta. Al principio eran apenas una manera de acompañar el insomnio, de atravesar el cansancio y de ponerle música a una rutina exigente. Después esas historias empezaron a quedarse con él. Volvía a casa, las anotaba, las transformaba, les agregaba desvíos, humor, fantasía y, a veces, un pequeño temblor de misterio.
De ese impulso nacen estos cuentos. No están escritos desde la queja ni desde la explicación clínica, sino desde una mirada que descubrió en la vida cotidiana una fuente inesperada de asombro. Luciano viene de la música, de la escritura de canciones y de una tradición familiar donde la palabra siempre tuvo un lugar importante. También escribió crónicas y notas periodísticas, pero aquí aparece otra cosa: una ficción íntima, sostenida en escenas mínimas, en observaciones muy concretas y en esa mezcla rara de ternura, agotamiento y alegría que acompaña la crianza. El niño que inspira estas páginas no es un símbolo ni una excusa. Es una presencia viva que obliga al narrador a mirar mejor, a escuchar distinto y a encontrar sentido en gestos que otros pasarían por alto. Por eso estos relatos trabajan sobre una frontera delicada: la que separa lo visible de aquello que solo se revela cuando alguien presta verdadera atención. Luciano escribe desde ahí, desde esa paciencia aprendida a fuerza de amor y desvelo. Y quizá por eso sus cuentos consiguen algo difícil: volver extraordinario lo que, visto de afuera, parecía apenas una noche más.