All-trac 1991

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PUBLICADO EN

JUL, 2026

All-trac 1991

En All-Trac 1991, Luis Salazar reúne relatos donde un automóvil viejo funciona como hilo secreto entre pérdidas, enfermedades, vínculos familiares y pequeñas catástrofes cotidianas. Historias atravesadas por humor, memoria y resistencia, donde los objetos recuerdan lo que las personas intentan olvidar.

Sobre el autor

Luis Salazar (San José, Costa Rica, 1984)

Estudió Arquitectura y trabaja cortando materiales, aunque no quiso decir qué significa eso. Fabrica cosas con máquinas y rayos láser. Escribe desde hace más de quince años entre revistas, encargos y textos personales. Encontró en la crónica su registro natural. All-Trac 1991 es su primer libro.

Sobre el libro

«All-trac 1991» es el vigésimo séptimo volumen de la Colección Puertas de Papel. Portada rústica sin solapas. Tamaño 20×14 cm. 156 páginas. ISBN 27-788415-525783. Primera edición: julio 2026.

Prólogo

Un hombre guarda durante años historias sueltas sin saber que todas hablan de lo mismo. Un texto aparece después de una enfermedad. Otro nace cerca de una pérdida. Otro acompaña una obsesión absurda con un auto viejo que ya dejó de ser un auto para convertirse en una especie de testigo.

Un día junta esos archivos en una carpeta y descubre algo incómodo: las tragedias tienen continuidad, incluso cuando uno cree que sobrevivió a cada una por separado. Entonces entiende que el libro ya existía antes de proponérselo. Solo faltaba reconocerlo. All-Trac 1991 nació así. Luis Salazar estudió arquitectura y terminó cortando acrílicos, fabricando objetos, atendiendo clientes y explicando proyectos. Durante años escribió igual que muchos escriben: sin decir “soy escritor”. Publicó en revistas, acumuló textos, encontró una voz más cerca de la crónica que de la poesía y siguió adelante. Hasta ahora. En estos relatos aparecen madres agotadas que sostienen familias enteras, hijos que intentan comprenderlas demasiado tarde, enfermedades, farmacias que saben más sobre una vida que los amigos, padrastros en albergues y un Toyota All-Trac que atraviesa décadas como algunos apellidos o ciertos dolores. Hay humor donde debería haber tristeza y ternura donde parecía quedar solo cansancio. Eso vuelve raro este libro: nunca usa el sufrimiento para pedir compasión. Lo observa, lo acomoda sobre la mesa y pregunta qué quedó después. Luis contó historias durante mucho tiempo sin pensar demasiado en el destino. Este primer libro parece demostrar otra cosa: algunas obsesiones esperan años hasta encontrar la forma exacta que necesitaban.