Todavía hay música

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PUBLICADO EN

JUN, 2026

Todavía hay música

En Todavía hay música, Silvia Lifschitz construye relatos atravesados por la emoción, la pérdida y la posibilidad de recomenzar. Historias íntimas donde el dolor convive con la esperanza y la música aparece como refugio. Un libro que invita a reconocerse en lo humano y en aquello que todavía late.

Sobre la autora

Silvia Lifschitz (Buenos Aires, Argentina)

Licenciada en administración y contadora, trabajó durante años en la profesión hasta su jubilación. Llegó a la escritura de manera tardía, tras atravesar experiencias personales intensas.

Sobre el libro

«Todavía hay música es el trigésimo segundo volumen de la Colección Entrelíneas. Portada rústica sin solapas. Tamaño 20×14 cm. 156 páginas. ISBN 32-788415-525776. Primera edición: junio 2026.

Prólogo

La vida, cuando se mira hacia atrás, no suele organizarse como un relato claro. Aparece fragmentada, llena de escenas que cobran sentido mucho tiempo después. En Todavía hay música, Silvia Lifschitz trabaja con ese material disperso y lo convierte en historias donde lo cotidiano convive con lo inesperado.

Los relatos no parten de grandes acontecimientos, sino de momentos que podrían pasar desapercibidos: encuentros, recuerdos, decisiones que parecen menores. Sin embargo, algo se modifica en cada uno de ellos. Una tensión, un silencio, una revelación que altera la manera de entender lo vivido. Lifschitz escribe desde la experiencia, pero no se queda en lo autobiográfico como registro. Hay una transformación de ese material en clave narrativa, donde lo real se mezcla con lo posible sin necesidad de marcar fronteras rígidas. La música, como aparece en el título, no es solo un tema: es una forma de atravesar lo que duele, de sostener lo que se pierde. Los personajes no buscan explicaciones completas. Avanzan con lo que tienen, muchas veces sin saber exactamente hacia dónde. En ese recorrido aparece algo reconocible: la sensación de que ciertas cosas no se cierran, pero encuentran una forma de seguir sonando. Y en ese eco, el libro construye su propia lógica.