Sobre el autor

Luciano Dell’Orfano (Bahía Blanca, Argentina, 1975)
Luciano Dell’Orfano (Bahía Blanca, Argentina, 1975) ha desarrollado su carrera profesional en el ámbito tecnológico y en el sector asegurador, mientras cultiva la escritura y el teatro. Ha participado en diversas antologías de narrativa. Casi es su primer libro de cuentos.
Sobre el libro
«Casi» es el octavo volumen de la Colección Punto Cero. Portada rústica sin solapas. Tamaño 20×14 cm. 156 páginas. ISBN 08-7888415-525745. Primera edición: abril 2026.
Prólogo
Algunos lectores empiezan temprano. Muy temprano. Luciano Dell’Orfano aprendió a leer a los tres años y su primer libro fue una Biblia ilustrada. Después vinieron las bibliotecas, los libros que había en su casa y las novelas que su padre traía de la editorial Emecé.
A los ocho años leyó Hombrecitos y entendió algo que a veces ocurre en la infancia: que las historias no solo se leen, también se pueden inventar. Así empezó a escribir. Primero fueron cuadernos privados, diarios íntimos, textos que no estaban pensados para ser compartidos. En la adolescencia aparecieron Borges y Cortázar. Más tarde, ya en la universidad, la escritura empezó a circular en otro ámbito: participaciones en antologías, talleres, ejercicios narrativos. Pero la vida también tomó otros caminos. Luciano es ingeniero y su primer trabajo como escritor fue bastante peculiar: redactar textos técnicos para patentes, una forma muy distinta de usar el lenguaje. La literatura quedó durante un tiempo en segundo plano, aunque nunca desapareció del todo. Volvió con fuerza durante la pandemia, cuando empezó a participar en talleres y en el Mundial de Escritura coordinado por Santiago Llach. Algunos de los cuentos de este libro nacieron allí. Casi reúne relatos que se mueven entre el realismo crudo y la ciencia ficción emocional, explorando la memoria, la violencia y las formas que encuentra una persona para sobrevivir a sus propias heridas. Luciano dice que piensa este libro como un sistema, pero también como una pieza artesanal. Tal vez esa doble condición sea la clave: precisión y sensibilidad trabajando juntas para construir historias que, sin ser autobiográficas, tocan zonas muy verdaderas.