Sobre el autor

Carlos Deminas (Rosario, Argentina, 1959)
Escritor interesado en explorar, a través del cuento, las caídas, las reconstrucciones y las pequeñas victorias de la vida cotidiana. En su segundo libro continúa desarrollando una narrativa donde la experiencia personal y la imaginación se combinan para dar forma a historias íntimas y reflexivas.
Sobre el libro
«Todavía estás» es el vigésimo primer volumen de la Colección Punto Cero. Portada rústica sin solapas. Tamaño 20×14 cm. 156 páginas. ISBN 21-7888415-525745. Primera edición: abril 2026.
Prólogo
Hay lectores que pasan toda la vida acompañando a los escritores y a veces, en algún momento inesperado, cruzan de vereda. Carlos Deminas pertenece a esa especie de lectores pacientes que se formaron entre libros de historia, discusiones políticas y la imaginación de la literatura.
En la juventud aparecieron Borges y Cortázar; más tarde Fontanarrosa, Soriano y Sacheri, autores que demostraron que la inteligencia también puede convivir con el humor y la melancolía. Durante años la escritura fue una posibilidad latente, algo que estaba ahí pero que no terminaba de encontrar su momento. Hasta que en 2024 ocurrió algo muy sencillo: su mujer le sugirió que probara un taller. Los talleres tienen esa virtud secreta. A veces no enseñan a escribir; lo que hacen es darle ritmo a alguien que ya tenía ganas de hacerlo. Carlos empezó uno, después otro, y de pronto la puerta se abrió. Para fines de ese año había escrito más de treinta cuentos: algunos nacieron ahí, otros fueron reescrituras de textos que llevaban tiempo esperando su forma definitiva. La jubilación llegó poco después, en 2025, y con ella apareció el tiempo necesario para cerrar un ciclo: reunir esos relatos y convertirlos en libro. Todavía estás reúne historias atravesadas por una mirada muy particular sobre el mundo, una mezcla de ironía, memoria y ternura hacia los perdedores dignos que pueblan nuestra historia cotidiana. Hay algo elegante en la prosa de Carlos Deminas, una forma tranquila de narrar que confía más en la inteligencia del lector que en el ruido de las palabras, y quizás esa sea la mejor noticia: cuando un buen lector empieza a escribir, la literatura gana un aliado nuevo.