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LEANDRO RIERA / EL NARRADOR NOCTURNO

«Un día tenía más ganas de escribir que de trabajar la madera»

Leandro Riera nació en San Nicolás y vive desde hace cuatro décadas en Paraná. Después de abandonar un profesorado de literatura y pasar casi treinta años lejos de la escritura, volvió a los talleres y publicó una antología de terror. «El narrador nocturno» nació como cuento, creció para un concurso y llega a Orsai en su tercera versión, con unas 45.000 palabras.

PRIMERA CONVERSACIÓN · 22 de septiembre de 2026 · 14:20

HERNÁN CASCIARI: ¿Cómo estás? ¿Dónde te encuentro?

LEANDRO RIERA: Estoy en Paraná, Entre Ríos. Hace cuarenta años que vivo acá, aunque nací en San Nicolás. A esta altura soy recontra paranaense.

H: ¿A qué te dedicás?

L: Soy carpintero. Pero en este último tiempo me picó de vuelta el bicho de la escritura.

H: ¿Por qué decís de vuelta?

L: Porque cuando terminé la secundaria me gustaba mucho leer y escribir, y empecé un profesorado de Literatura. En el medio me apareció la posibilidad de hacer un curso de soldadura y tomé otro camino. Cerré completamente la puerta de lo literario y durante casi treinta años me dediqué a la construcción y a la herrería.

H: ¿También dejaste de leer?

L: No. La lectura siempre me acompañó.

H: ¿Y qué hizo que empezara el segundo round?

L: Un día estaba en el taller y tenía más ganas de escribir que de trabajar la madera. Empecé un taller de escritura literaria y de ahí salió una antología de cuentos de terror que fue muy bien recibida en la provincia. Después, por una cuestión de salud —soy asmático—, tuve que alejarme del taller de carpintería. Y decidimos quemar las naves con la escritura.

H: Llegás además con una experiencia vital muy distinta a la que tenías de joven. Contame de «El narrador nocturno».

L: Al principio era un cuento muy corto. Después necesitaba presentar un texto a un concurso provincial y le di una forma más larga. Ahí aparecieron esas dos personas que se encuentran: un escritor frustrado y una chica muy atravesada por la música.

H: ¿Cuándo lo escribiste?

L: A principios del año pasado. Esta ya quiere ser la tercera versión. Me di cuenta de que hay cosas que sobran y otras que faltan, y por eso quiero volver a trabajarla.

H: ¿En qué extensión está ahora?

L: En unas cuarenta y cinco mil palabras, más o menos.

H: Perfecto. Entonces durante octubre y noviembre vas a trabajar con un editor o editora de novela. El rango que tenemos para este libro es entre treinta y cinco y cuarenta y cinco mil palabras: mientras se mantengan ahí, no cambia la estructura de costos ni el precio de venta. A fines de noviembre se suelta el texto, pasa a corrección, después a maquetación y entre Navidad y Año Nuevo recibís las pruebas de galera.

L: Perfecto.

H: Con tu editor vas a hablar del interior de la novela. Conmigo, del libro como objeto: portada, contratapa, tipografía y difusión. Y las clases generales son ocho encuentros con todos los autores de esta camada.

L: Buenísimo.

H: Los primeros veintiocho ejemplares llegan a tu casa. Ya tenés siete pagos y el resto se puede completar durante octubre, noviembre y diciembre, incluso con compras de tu entorno. Desde el ejemplar veintinueve, el cincuenta por ciento del precio de venta son regalías tuyas.

L: Perfecto, eso lo entendí.

H: Entonces empezamos. La semana que viene te llega el cronograma completo y seguimos hablando.

L: Dale. Un gusto conocerte.