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SANTIAGO GARCIA SOLIMEI / EL ALEPH DE LA CALLE ARIAS

«Con este libro descubrí que tenía cosas pendientes con mi viejo»

Santiago Garcia Solimei nació en Castelar, vivió diez años en Australia y hace dos décadas está instalado en España. Después de muchos años en hotelería y marketing, una reestructuración laboral lo dejó afuera de Meliá a comienzos de 2026. Ese golpe terminó empujándolo hacia una escritura que hasta entonces había sido privada: once relatos verídicos, atravesados por el fútbol, los viajes y una vida familiar que vuelve una y otra vez a la figura de su padre.

PRIMERA CONVERSACIÓN · 23 de septiembre de 2026 · 17:40

HERNÁN CASCIARI: Santiago, ¿en qué parte del mundo estás? ¿Dónde te encuentro?

SANTIAGO GARCIA SOLIMEI: Palma de Mallorca, en España.

H: ¿Vivís ahí hace mucho?

S: Sí, hace veinte años.

H: Hace una bocha. ¿De dónde sos? ¿Nacido en dónde?

S: Soy de Castelar, del oeste también.

H: ¿Y te fuiste en 2006, por ahí?

S: No. Me fui en el 97 a Australia. Viví diez años en Australia.

H: Hace un montón que no vivís acá, entonces.

S: Sí. Se enfermó mi viejo y me tuve que volver a un lugar más cercano. Volví a Argentina, no enganché y me quedé en España, para no estar tan a trasmano como en Australia. Eran trece horas, complicadísimo. Mi hermana vive acá también, así que íbamos y veníamos hasta que falleció mi viejo. Después se vino mi vieja y ahora estamos todos acá.

H: ¿Y a qué te dedicás?

S: Laburé muchos años en Meliá, en hotelería, y me desvincularon a principio de año por una reestructuración. Ahora tengo una agencia de marketing propia.

H: ¿Ese cambio laboral tuvo que ver con la incursión en lo literario?

S: Sí, totalmente. El libro que escribí son once cuentos verídicos. Están relacionados entre sí y el último es cuando me desvinculan, que lo cuento. El proceso fue reinteresante porque yo siempre había querido escribir. Cuando pasó esto me puse a escribir una historia. Tenía cosas pendientes con mi viejo y el proceso fue doloroso, interesante.

H: Antes de eso, ¿no habías escrito nunca nada?

S: Sí, había escrito cositas en cuadernos. Siempre me gustó mucho escribir. Me gusta mucho lo que hacés vos, siempre te seguí, y mi mentor realmente es Eduardo Sacheri. Meto muchas cosas de fútbol en el libro.

H: Claro.

S: Empecé a escribir y no sabía si iba a estar bueno. Conseguí el teléfono de Sacheri porque es de Castelar también y le mandé la primera historia, que es una historia dedicada a mi viejo. Cada cuento va dedicado a alguien. Me contestó, me dijo que estaba bien, que siguiera, me dio ánimo para seguir.

H: Qué bueno.

S: Así que lo terminé, lo saqué en Amazon y aparte hice un libro de empresa con inteligencia artificial. Yo trabajo con IA. El tema es que la distribución en Argentina es muy complicada porque Amazon no llega. Hablé con una editorial de Argentina y tenía que pagar un montón de libros. Me anoté en un curso con vos para aprender un poco. Nunca hice clases, no tengo ni idea. Es todo artesanal, lo hago desde la pasión.

H: ¿Cómo se llama la versión que ya tenés publicada?

S: «El Aleph de la calle Arias». Es el nombre del primer cuento.

H: ¿Y cómo está armado el libro?

S: Son once historias y, como cada cuento es verídico, al final de cada uno hay fotos que ilustran lo que pasó. Es muy personal, cuenta cosas mías.

H: En nuestra colección no van ilustraciones ni imágenes dentro del libro, pero sí pueden ir QR a una página donde estén.

S: Lo puedo sacar. Como lo tengo publicado ahora es historia, fotos y un glosario. Las fotos son a color y me sale muy caro en Amazon, no gano nada por cada libro, pero da igual. Y como vivo en España y escribo muy argento, a veces no se entiende. Al final les creé un glosario, tanto para la gente demasiado joven como para los españoles. Hablo de la Commodore 64, el datasette, el Blemán. Lo testeé con amigos españoles y lo entienden perfecto.

H: Claro.

S: El proceso empezó este año. El 25 de enero vuelvo de Nueva York y al coche le cae una montaña de piedras arriba. El 27 de enero cumplo años y el 30 de enero me desvincularon. Esa semana fue tremenda y la llevé a las historias. Cuento lo del coche, cuento lo que pasó cuando me desvincularon, cosas que me fueron pasando. También cuento cosas de Australia. Lo saqué allá y me lo compraron amigos. Lo traduje al inglés. Pero mi lector está en Argentina y no puedo llegar a Argentina.

H: Con nosotros vas a poder. La edición de Orsai va a trabajar sobre esos once cuentos. Octubre y noviembre son los dos meses de edición: vas a tener un editor o una editora que te acompañe para revisar el libro completo. Después pasa a corrección, diseño y maquetación, y a principios de enero entra en imprenta.

S: Perfecto.

H: Además, todos los martes de octubre y noviembre a las 19 hay un taller de publicación para los autores de esta colección. Ahí vamos a trabajar cuestiones de estructura, personajes, ritmo, portada, difusión y preventa. No es necesario que estés siempre en vivo porque las clases quedan grabadas.

S: Bien. Yo además me había anotado en otro taller tuyo y estaba medio confundido.

H: Son cosas distintas. Esto es el taller de publicación de tu libro. La semana que viene te va a llegar todo el cronograma de octubre y noviembre, los accesos y la información para empezar a trabajar.

S: Bien.

H: Y respecto de la preventa, los primeros veintiocho ejemplares financian edición, corrección, maquetación, publicación, imprenta y envío a una dirección. Vos ya compraste siete. Los veintiuno que faltan los podés comprar vos o compartir el enlace con gente de Argentina. Desde el ejemplar veintinueve en adelante cambia el sistema: se vende a cualquier parte del mundo y vos recibís el cincuenta por ciento del precio de venta.

S: Perfecto. Yo lo que quiero es llegar al lector argentino.

H: En cuanto completes esos veintiocho, el libro ya puede quedar en preventa para cualquier persona, aunque físicamente salga en enero. Y después vas a poder moverlo como quieras: venta directa, librerías, plataformas. Nosotros generamos también toda la identidad editorial del libro.

S: Bien. Entonces hago eso y espero el mail con el cronograma.

H: Exactamente. Bienvenido y empezamos a trabajar.

S: Muchas gracias.

H: Te mando un abrazo.