HERNÁN CASCIARI: ¿Cómo estás, Alejandra? ¿Dónde estás? ¿En qué parte del mundo te encuentro?
MARIA ALEJANDRA ALVAREZ: Estoy en la ciudad de La Plata, en el estudio de grabación de mi esposo. Acá hago mis podcasts y mis streams. Soy docente, estudio comunicación digital y escribo desde hace mucho tiempo. También hice un montón de talleres con vos.
H: ¿Naciste en La Plata?
M: Sí, nací acá.
H: ¿Y qué hacés de tu vida?
M: Soy alfabetizadora de adultos mayores. Trabajo con personas que no terminaron la escuela primaria y, como tengo una especialización en nuevas tecnologías, también alfabetizo desde ese lugar. Quien no fue a la primaria y además no está alfabetizado digitalmente queda muy a la deriva.
H: ¿Y escribís desde siempre?
M: Desde siempre. Lo que más me atrapa son las historias que me cuentan.
H: O sea, te interesa mucho una realidad agarrada a la verdad.
M: Exacto. Mi primer libro habla de la historia de mi infancia. Se llama «El jardín de la infancia». Nací en el barrio Jardín y empecé a escribirlo pensando en dejarles esa historia a mis hijos. Pero cuando conté que iba a publicarlo apareció mucha gente del barrio interesada y pensé: “Creía que era una historia mía, pero es una historia de muchos”.
H: Ahí te diste cuenta de que había cosas para contar.
M: Sí. Igual no me creo escritora. Me cuesta mucho entregar lo que escribo porque pienso que no le va a interesar a nadie. Y después suele pasar lo contrario. Mi otro libro, «Nombres de puño y letra», está hecho con historias reales de mis alumnos.
H: ¿Y «Antes de que el mundo empiece» también nace de cosas reales?
M: De cosas reales y de preocupaciones. Por ejemplo, que venga tu hija y te diga: “Ma, conocí un chico por Tinder”. Todo esto de la tecnología empezó a hacerme ruido. No quiero hacer una crítica a la tecnología, sino preguntarnos qué ganamos y qué perdemos. Empecé a escribir sobre el amor, la pérdida de memoria, la espera que ya no sabemos tolerar, la ansiedad.
H: ¿Son relatos o reflexiones?
M: Estoy un poco ahí todavía. Algunos son reflexiones, otros son historias. Algunas parten de cosas que ocurrieron y otras de cosas que imagino que podrían ocurrir.
H: Pero hay personajes.
M: Sí.
H: ¿Cuántos textos tenés?
M: Unos veinticinco. Quiero reducir porque me parece que me fui mucho.
H: ¿Y cuántas palabras?
M: Unas treinta y cinco mil.
H: ¿Querés bajarlo?
M: Sí, estoy repuliendo. Una editora española lo leyó y me dijo que a veces parecía ensayo, a veces otra cosa, y me dejó más confundida de lo que estaba.
H: Por cómo lo contás, da la impresión de que hay una miscelánea: reflexiones, pequeños ensayos, historias, textos ficcionados. Lo que necesita urgente es un editor.
M: Exactamente. Eso es lo que necesito.
H: Durante octubre y noviembre vas a tener un editor o una editora que va a leer todo y ayudarte a encontrar qué textos forman un mismo mundo, cuáles conviene dejar afuera y cuáles necesitan crecer. Nada es obligación: son sugerencias para construir una coherencia narrativa.
M: Todo lo que acabás de decir es exactamente lo que necesitaba.
H: Además están las ocho clases del taller de publicación. El objetivo es que el último día de noviembre el libro quede cerrado, pase a corrección y después a maquetación y diseño. A fin de diciembre recibís las pruebas de galera y, con tu conformidad, entra a imprenta el 2 de enero.
M: Perfecto.
H: Vos dijiste algo muy claro: te inspiran las historias que te cuentan y registrás todo.
M: Sí. Soy docente y los alumnos a veces me preguntan cómo me acuerdo de ciertas cosas. Registro todo. Pero este libro fue diferente: apareció como una intuición. Cada vez siento más que tiene una importancia muy presente. Tenemos que preguntarnos para qué tenemos la inteligencia artificial, cómo la usamos, qué está bueno y qué está mal de todo esto. Esas preguntas están en el libro, pero todavía no encuentro la manera de expresarlas como quiero.
H: Ahí justamente entra el trabajo editorial.
M: Sí. Tengo un montón de cosas por decir, pero quiero que esté ordenado eso que quiero decir. Así como me notás a mí, así está el libro.
H: No te noto mal. Te noto como una autora que todavía no llegó a la etapa profesional de tener un editor. Nada más.
M: Exacto.
H: También estás ya en preventa. ¿Entendés cómo funciona el primer tramo de veintiocho ejemplares?
M: Compré siete. Lo que no entendía era que ese mismo link ya podía servir para que otras personas compraran.
H: Sí. Los primeros veintiocho pueden salir de tus compras o de gente cercana. Conviene que sean personas a las que después puedas entregarles esos ejemplares, porque esa primera tanda llega a tu domicilio. Desde el libro veintinueve en adelante ya hay envíos individuales y recibís el cincuenta por ciento de regalías.
M: Entonces voy a moverlo. Tengo una cuenta que se llama Cultura Circular y ahí hablo con escritores.
H: Perfecto. Solo aclarales que es una preventa y que el libro sale a finales de enero.
M: Bien. Me encanta esto de que haya un editor y que me ordene.
H: La semana que viene te llega el correo con todas las instrucciones, la plataforma y los accesos. Y nos vemos el martes 6 de octubre a las 19.
M: Perfecto. Un beso.