HERNÁN CASCIARI: Diego querido, ¿cómo estás? ¿Dónde te encuentro?
DIEGO SARALEGUI: En Montevideo. Nací acá.
H: ¿A qué te dedicás?
D: Trabajé muchos años en medios. Estuve en GolTV, primero en finanzas y después me fui moviendo hacia programación, compra de contenidos, marketing y redes. Más tarde trabajé en Fanatiz.
H: ¿Y la escritura dónde aparece en ese recorrido?
D: Siempre como hobby. Mi padre escribía bastante y le gustaba escribir. Cuando me fui a estudiar afuera también empecé a hacerlo yo. Hubo épocas en que estaba mucho tiempo adentro, frente al teclado, y escribía historias cortas.
H: ¿Publicaste algo de esas historias?
D: Sí. Armamos un libro con historias de fútbol, algunas reales y otras mezcladas con ficción. Una, por ejemplo, era sobre la última vez que fui al estadio con mi padre, en la final de la Copa América del 95.
H: ¿Y cómo pasaste de ahí a una novela?
D: Después quise hacer algo más largo. Todos los septiembres, por el aniversario de Peñarol, aparece la discusión sobre el CURCC y Peñarol. Leyendo sobre eso encontré el momento en que el club se separa de la empresa inglesa por problemas con los empleados y ahí apareció la idea.
H: ¿La novela está estructuralmente completa?
D: Creo que sí. Lo que me falta es un poco de músculo, un poco de grasa. No sé si los personajes terminan de hacer el recorrido que tienen que hacer, si los diálogos funcionan o si pierdo distancia por haberla leído tantas veces.
H: Eso es exactamente lo que vamos a trabajar. Tenés el esqueleto y ahora hay que convertirlo en una persona que se pare y camine.
D: Sí, eso es lo que necesito.
H: Durante octubre y noviembre vas a tener un editor o editora trabajando con vos sobre «Carbonero 1913». Va a leer todo, hacerte preguntas y sugerir dónde falta carnadura.
D: Perfecto.
H: Yo voy a acompañar más el libro como objeto: portada, título, prólogo, contratapa y difusión. Al final de noviembre se suelta y pasa a corrección.
D: Bien.
H: Esta primera charla era para conocerte y entender qué necesita la obra antes de asignarte editor.
D: Clarísimo. Era justamente la duda que tenía.
H: Entonces estamos. Bienvenido, Diego.
D: Muchas gracias, Hernán. Un abrazo.