HERNÁN CASCIARI: ¿Dónde estás? ¿En qué parte del mundo te encuentro?
PABLO RICARDO ZUBILLAGA: Vivo en Lincoln, al noroeste de la provincia de Buenos Aires. Nací acá.
H: ¿Viviste siempre en Lincoln?
P: No. A los veintitrés o veinticuatro me fui a La Plata a visitar a mi hermana y me quedé. Ahí estudié Arquitectura. Después, cuando falleció mi viejo en 2018, volví a Lincoln.
H: ¿Y de qué trabajás?
P: Soy arquitecto en la Municipalidad de Lincoln, en Obras Públicas. Y a la tarde hago trabajos particulares, casas y reformas.
H: ¿Cómo entró la literatura en ese mundo?
P: En La Plata tuve un momento de mucha crisis. Yo nunca dudaba de nada y de golpe empecé a leer mucha filosofía, desde los griegos hasta Nietzsche. No sé mucho de filosofía, pero me gustaba leer.
H: ¿Y de ahí empezaste a escribir?
P: Sí. Primero ideas y reflexiones, hasta que un día nació una historia y armé una novela. Publiqué un libro con Malisia, una editorial independiente de La Plata.
H: ¿Y después?
P: Seguí escribiendo y leyendo mucho. Me faltaba más leer que escribir. Después me animé al cuento y ahí encontré lo que realmente me gusta.
H: ¿«Donde se ovilla el tiempo» se escribió todo junto?
P: No. Los cuentos los fui escribiendo durante unos tres años. Son trece. Algunos los saqué de otras cosas que tenía escritas.
H: Me decías que hay material anterior.
P: Sí. Tengo como dos libros de cuentos escritos antes. Están en la computadora, sin publicar, sin mostrarle a nadie.
H: ¿Y este volumen cuántas palabras tiene?
P: Alrededor de treinta y una mil.
H: ¿Sentís que está listo para que un editor entre a trabajar cuento por cuento?
P: Sí. Eso es lo que me faltaba: dar ese paso y llevarlo a un libro de verdad.
H: Perfecto. Durante octubre y noviembre vas a trabajar con un editor o una editora que va a leer los trece cuentos y hacerte sugerencias. Nunca órdenes.
P: Buenísimo. Tenía millones de dudas sobre cómo era editar y cómo llevarlo al libro.
H: Este es exactamente ese proceso. Bienvenido al barco.
P: Muchas gracias. Tengo muchas ganas de empezar.