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MARCELA BACIGALUPO / EL DUELO DE LAS URRACAS

«Siento que tengo mucha música dentro y la quiero sacar»

Marcela Bacigalupo nació en Lima y vive en Miami desde hace veinticinco años, donde trabaja como abogada de inmigración. Empezó escribiendo en un blog, pasó por talleres y durante la pandemia descubrió que buena parte de sus historias orbitaban la inmigración. «El duelo de las urracas» llega a Orsai después de años de trabajo y con la necesidad de una mirada editorial nueva.

PRIMERA CONVERSACIÓN · 29 de septiembre de 2026 · 16:10

HERNÁN CASCIARI: ¿En qué parte del mundo te encuentro, Marcela?

MARCELA BACIGALUPO: Estoy en Miami.

H: ¿Y dónde naciste?

M: En Lima, Perú. Vivo en Miami hace veinticinco años.

H: ¿Qué hacés de tu vida?

M: Soy abogada de inmigración. Así que estamos un poquito liados con esta administración y bastante sobrepasados, pero tratando de hacer lo que se puede.

H: ¿Tu relación con la escritura viene de lejos?

M: Sí. Al principio era más un desahogo, una forma de ordenar la cabeza. Empecé de adolescente, pero después de ser mamá se volvió algo más frecuente.

H: ¿Y qué pasó en la pandemia?

M: Había tiempo, entonces empecé a organizar lo que había escrito, a ver qué me gustaba y qué no, y a escribir otras cosas. Me sorprendió la cantidad y también descubrir que había una línea bastante marcada hacia la inmigración, algo de lo que no me había dado cuenta.

H: ¿Dónde escribías antes? ¿Era material guardado o lo publicabas?

M: Al principio tenía un blog. Escribía sobre ser mamá y sobre cosas que nos iban pasando. Hubo una época en la que mi esposo, mi hija y yo entramos en un proceso de adopción que finalmente no llegó a nada. El blog también servía para contar eso.

H: ¿Y después aparecieron los personajes?

M: Sí. Al principio escribía sobre mí, pero después empezaron a aparecer personajes, gente que no tenía nada que ver conmigo o que sí, pero no del todo. Ahí empecé a entrar en talleres para darle forma a todo.

H: ¿Hace mucho que hacés talleres?

M: Muchos años. Me gusta compartir en taller. De hecho llegué a vos por Antonela Fusar, que acaba de publicar con ustedes. Ella trabajó una novela en uno de esos talleres y era impresionante ver los capítulos.

H: ¿Y en qué momento sentiste que el taller ya no alcanzaba?

M: Llegó un punto en que tenía cuentos, una novela que también salió de un taller y varios materiales que mandé a concursos. Tuve algunas menciones, pero siento que necesito trabajar el texto más. Sé que todavía no está listo para publicación.

H: Entonces estás en el lugar indicado. Durante dos meses vas a trabajar con un editor o una editora profesional que va a acompañarte hasta que eso que sabés que le falta algo encuentre las herramientas concretas para mejorar. Siempre son sugerencias, nunca obligaciones.

M: Eso es lo que busco. Siento que llegué a una traba: necesitaba alguien que lo revisara con otro ojo porque en el taller seguíamos mejorando acá y allá, pero seguíamos más o menos en el mismo lugar.

H: El libro que vamos a trabajar ahora es «El duelo de las urracas».

M: Sí. Tengo además dos grupos de cuentos que me gustaría trabajar más adelante.

H: Te recomiendo entrar con un solo proyecto. Si la experiencia te gusta, después podés volver con los otros. Publicamos nuevas camadas cada dos meses.

M: Perfecto.

H: En octubre y noviembre trabajás con tu editor y además tenés las ocho clases del taller de publicación. Al terminar noviembre se suelta el libro, pasa a corrección, después a maquetación y a fines de diciembre recibís las pruebas de galera. Con tu conformidad, entra a imprenta el 2 de enero y hacia finales de enero el libro ya existe físicamente.

M: Buenísimo.

H: Como vos estás en Miami, las clases son a las 19 de Buenos Aires. Ahora tenemos una hora de diferencia, y después con el cambio horario van a ser dos.

M: Perfecto, me calza.

H: ¿Escribís siempre en español o después de tantos años en Estados Unidos también te sale escribir en inglés?

M: Siempre en español. Pero mezclo mucho porque mi cabeza está mezclada.

H: Me contabas que hiciste mi taller de voz.

M: Sí, y me encantó. Siento que estoy sacando muchas cosas. Voy a cumplir cincuenta y siete y siento que tengo mucha música dentro y que la quiero sacar, le guste a quien le guste. También saqué un podcast donde cuento historias de gente que me las contó y me autorizó a contarlas.

H: Me encanta. La semana que viene te llega un mail con todas las instrucciones: accesos, plataforma, carga de capítulos y coordinación con tu editor. Y el 6 empezamos.

M: Perfecto. Lo que yo busco es disfrutar el camino.

H: Entonces estamos en la misma sintonía. Un gusto conocerte.

M: Igualmente. Nos vemos pronto.