HERNÁN CASCIARI: Alejandra, ¿dónde estás?
ALEJANDRA BOOK OHOLEGUY: Increíblemente, en España. Estoy en Valencia. Mi hermana falleció hace poco y fue un golpe brutal. Mi marido un día me dijo que nos fuéramos unos días. Pasado mañana vuelvo a Montevideo.
H: ¿A qué te dedicás?
A: Estudié Derecho, soy escribana, aunque no ejerzo hace años. Trabajé de eso, también de secretaria, y después fui quedándome más en casa porque tuve hijos y mi marido viajaba mucho. Pero no quiero que parezca que un día me aburrí y decidí escribir un libro: escribo desde toda la vida. Siempre fui muy introvertida y lo mío va mucho más por la escritura que por la conversación.
H: ¿Habías mostrado tus textos antes?
A: El año pasado me animé a presentarme a un concurso en Uruguay con un libro de cuentos. Ya pasé los cincuenta y pensé que era momento. El libro fue premiado y eso me dio un empujón. Siempre estuve un poco en las sombras con lo que realmente escribía. Hay que tener coraje para mostrarlo.
H: Contame de «Perdidos en Utgard».
A: Es una novela que tengo hace tiempo y sobre la que vuelvo siempre. El protagonista es un hombre que carga con el pasado. Trabaja en una editorial, vive en un apartamento en Montevideo y viene del interior, como yo. Está desencantado con su vida y todo el tiempo vuelve mentalmente a lo que pasó en su familia.
H: Vamos a tratar de reducir la historia a su conflicto más simple. ¿Qué desea ese personaje?
A: Quiere sanar todo lo que vivió. Cuando era joven perdió a un hermano, que se suicidó en la casa familiar. Eso hizo explotar a la familia. Tiene dolor y también resentimiento con sus padres y con esa casa.
H: Pero si tuvieras que decirlo todavía más simple: ¿qué quiere?
A: Liberarse de la familia, liberarse del hermano y ser él mismo.
H: Ahí está. ¿Y qué se lo impide?
A: La culpa. Siente culpa porque cree que no estuvo para su hermano cuando lo necesitaba.
H: Entonces ya tenemos una manera clara de contar la novela sin contar la trama: es la historia de un personaje que siente culpa por cosas que ocurrieron en el pasado y quiere liberarse de una familia que siente que lo oprime. Eso es suficiente. Después, la novela es todo lo demás.
A: Sí. Me cuesta mucho achicarla así cuando la cuento.
H: Y eso también es parte del trabajo editorial. No te estoy tomando lección; quiero entender cómo entendés vos lo que estás escribiendo. Octubre y noviembre vas a trabajar dos meses con un editor o editora para hacer que «Perdidos en Utgard» sea lo más poderosa posible.
A: Prácticamente la tengo escrita. Debe tener unas treinta y seis mil palabras. Mi principal preocupación es la estructura porque tiene mucho movimiento entre presente y pasado.
H: Eso lo vas a trabajar con tu editora. Vas a poder revisar estructura, personajes, ritmo y todos esos movimientos hasta quedarte tranquila. En diciembre pasa a corrección y después a maquetación; a finales de enero la idea es que tengas el libro publicado.
A: Cuando decís que va a ser un proceso divertido, yo pienso que lo que escribo no es muy divertido.
H: No importa. Podés escribir la peor tragedia del universo. Cuando digo divertido quiero decir que escribir es un juego, aunque escribamos tragedia griega. No tiene que convertirse en algo solemne ni obligatorio. Hay flexibilidad de trabajo.
A: Eso me tranquiliza. Y también me interesa que el editor me diga si la obra vale o no vale, no solamente publicarla porque sí.
H: Ese es el trabajo. Nosotros ya sabemos que escribís porque la muestra que mandaste pasó la primera selección. Ahora toca valorar la obra completa y trabajarla.
A: ¿Y cómo es el vínculo con el editor?
H: El texto va a estar en un lugar compartido. Vos escribís y tu editor puede ver cómo avanza, dejar comentarios y acompañarte. Además lo vas a tener disponible cuando necesites consultar algo.
A: Me parece una oportunidad tremenda.
H: Y hay otra cosa que tendremos que decidir: cómo querés firmar el libro. Tu apellido Book es demasiado perfecto para una escritora.
A: Es mi apellido de verdad, aunque en alemán se pronuncia distinto. Muchas veces pensé cómo firmar. Antes tampoco me animaba a publicar porque vivían mis padres.
H: Eso lo vamos a ir viendo de a poco. También forma parte del viaje.
A: Perfecto.
H: Bienvenida, Alejandra. Nos vemos pronto.
A: Gracias. Chao.