HERNÁN CASCIARI: ¿Cómo estás? ¿En qué parte del mundo estás en este momento?
EILEEN NOBLE: En Estocolmo, con mi nietito y mi hija.
H: Qué lindo que puedas estar por allá. ¿Cuándo llegaste?
E: Estuve diez días. Mañana ya me voy.
H: ¿Y cómo está el clima?
E: Lindo, agradable.
H: Acá te va a recibir una primavera espectacular. Contame un poco del libro.
E: Lo escribí hace bastante. Es una historia real y la escribí para mis hermanos, mis sobrinos y mis hijas. Es un relato, no una novela.
H: ¿Un relato o varios?
E: Uno. Cuenta un año y medio que vivimos en Inglaterra cuando yo tenía once años.
H: ¿Cuántas palabras tiene hoy?
E: Diecinueve mil quinientas.
H: Con quinientas más ya entramos. Un relato de veinte mil palabras es una novelita.
E: Lo que quiero decir es que, cuando lo leés, se parece más a un relato que a una novela.
H: ¿Qué diferencia encontrás entre esas dos palabras? Estamos entrando en un terreno técnico, pero quiero entenderte.
E: Es una descripción de hechos y eventos. Siento que faltan diálogos, sentimientos, contar cómo me sentía. Es mucho «entonces pasó esto y después esto otro». Tiene mi estilo, un poco gracioso, con cosas raras porque las vivencias eran raras. Pero no me imagino que pueda entretener a otros.
H: La diferencia entre novela y relato no pasa por eso. En cualquiera de los dos puede haber diálogos o no, entretener o no. Lo primero es la extensión; después podemos hablar de cuestiones más conceptuales. Alrededor de veinte mil palabras ya hablamos de una novela corta o nouvelle. Te lo planteo por la colección: Relatos es para libros de varios cuentos y el tuyo es una historia continua. Acá te tengo en Relatos.
E: Yo me anoté en Experiencias.
H: Entonces vamos a ese mundo. Ahora está claro. Contame de «England»: es una época de tu vida.
E: En 1973 nos fuimos al norte de Inglaterra con mi papá, mi mamá y mis tres hermanos. Mi padre recibió una beca para estudiar. Era para él solo, pero fuimos todos para no separarnos durante ese año y medio. Pasamos algunas restricciones: recibía dinero para uno y había que dividirlo entre seis. Eso es parte de lo divertido. Decir que pasamos hambre sería una exageración enorme, pero había un poco de eso.
H: Y la aventura de estar en otro país.
E: Además, en una zona donde no conocían la Argentina. Era antes de Maradona: no tenían idea de dónde quedaba. Me preguntaban si vivíamos con indios, si vivíamos en chozas. Para nosotros también era algo totalmente distinto: entrar en un colegio público de un pueblo minero, con el inglés que traíamos del colegio, que tampoco era tanto. Justo en esa zona había un dialecto muy cerrado y no entendíamos. El libro cuenta todo eso, desde el mes antes de irnos hasta el día que volvimos.
H: Vamos a trabajar en octubre y noviembre. Ya conocés el proceso, aunque el taller evolucionó mucho desde la última vez. Vas a encontrar cambios, sobre todo en lo que hacemos mano a mano con la portada: vas a poder subir fotos y ver cómo quedan. Otra diferencia es el pago: ahora son libros que vas comprando por adelantado. Son veintiocho en total, como mínimo siete por mes, o todos juntos. Desde el ejemplar veintinueve recibís el cincuenta por ciento de regalías. Después sigue siendo un trabajo muy personalizado: charlamos, está Nacho y vas a tener un editor o una editora. Esta conversación era, sobre todo, para darte la bienvenida al nuevo libro. ¿Tenés alguna duda?
E: Básicamente era eso. Ahora el texto está un poco confundido porque estuve sacando, poniendo y haciéndome preguntas.
H: Vas a tener un editor que te ayude durante dos meses enteros, así que no te preocupes.
E: Perfecto. Entonces nos vemos en octubre.
H: Nos vemos. Te mando un beso.
E: Gracias. Chao.