HERNÁN CASCIARI: Laura, ¿dónde estás? ¿En qué parte del mundo te encuentro?
LAURA CEDEIRA: Estoy en Capital, en Buenos Aires. Ahora mismo estoy en la Casa Nacional del Bicentenario, donde soy coordinadora de prensa. Trabajo en el Estado desde 2012 y en 2022 me pasé para acá, al mundo del arte.
H: ¿Y tu relación con la escritura viene de lejos?
L: Sí. En el secundario hacía un fanzine porque me gustaba mucho el punk rock. En tercer año tuve un taller de periodismo y ahí empecé a darme cuenta de que me gustaba todo eso. Hacía notas, lo imprimía, lo fotocopiaba y lo vendía en Parque Centenario. Después estudié Ciencias de la Comunicación, me recibí y seguí escribiendo.
H: Además ya publicaste un libro.
L: Sí. En 2015 el Ministerio de Cultura publicó una novela infantil mía que se llama «Cómo meter un perro en una valija». Formaba parte de una colección de bolsillo y se entregaba dentro de un proyecto de lectura. Es muy lindo porque ahora tengo un hijo de casi siete años y lo están leyendo en primer grado.
H: ¿La historia tenía algo autobiográfico?
L: Sí. Trata de la relación de una nena con una perra y nació un poco de lo que me pasó a mí con los animales. La perra del libro es mi perra de verdad y todavía vive. Para mi hijo todo eso es una locura.
H: ¿Y «Como si todo siguiera igual» por dónde va?
L: La empecé a escribir más o menos después del libro infantil. Está inspirada en hechos reales y tiene mucho de una adolescencia de los noventa, muy de calle, de barrio, de esa entrada a las relaciones con los chicos y las chicas, de empezar a preguntarte si sos linda o no, si gustás o no.
H: ¿Cuál es el conflicto central?
L: Es el momento del primer enamoramiento. La protagonista empieza el secundario y se vincula con una persona de otra clase social, de otra vida, de otro barrio. Se va metiendo en una relación medio oscura, en una época en la que no hablábamos de violencia de género ni teníamos todos los nombres que tenemos hoy para entender esas cosas.
H: ¿Sentís que la novela está terminada?
L: Más o menos la cerré, pero sé que tiene cosas flojas. Hay capítulos que leo y pienso: acá la pegué. Y hay otros en los que me quedan mil preguntas, como por qué un personaje hace determinada cosa o si algo se entiende de verdad.
H: Ahí entra justamente el trabajo editorial. Durante octubre y noviembre vas a trabajar con un editor o una editora que va a leer todo el libro, hacerte sugerencias y ayudarte a resolver esas preguntas. No son órdenes: es un trabajo en tándem para llegar a la mejor versión posible.
L: Eso es lo que necesito.
H: El libro tiene alrededor de veinte mil palabras. ¿Lo sentís como una base sobre la que todavía se puede trabajar?
L: Sí. En algún momento dije: bueno, me parece que la terminé. Pero no. Tiene muchas cosas que se pueden profundizar. A veces avanzás muy rápido y dejás el esqueleto, pero no le ponés musculatura. Para mí está la base del edificio, pero necesita más.
H: Esa imagen es perfecta. El trabajo de estos dos meses va a ser también emparejar eso: que no haya capítulos con muchísimo músculo y otros que sean solamente esqueleto. A veces habrá que bajar algo de un lado y subirlo del otro hasta que toda la novela tenga una consistencia pareja.
L: Claro. Ese es justamente mi miedo.
H: También me decías que dudás sobre cuánto contar de lo real que hay detrás de la ficción.
L: Sí. Siempre tuve esa duda: si hace falta decir que algunas cosas ocurrieron de verdad o si conviene dejar que la ficción funcione sola.
H: Eso lo vas a decidir con tu editor. Es una decisión narrativa, personal y hasta de comunicación del libro. No hay obligación de revelar qué parte viene de la realidad.
L: Bien.
H: El proceso arranca en octubre. Durante octubre y noviembre hacemos edición; el 30 de noviembre se suelta el texto y entra en corrección. Después pasa a maquetación y entre Navidad y Año Nuevo recibís las pruebas de galera para una revisión final. La idea es que entre a imprenta a principios de enero y esté publicado a finales de ese mes.
L: Perfecto.
H: Y mientras tanto siguen los talleres de publicación, los martes, con todos los autores de la camada. Ahí vamos a hablar de estructura, escenas, personajes, preventa, difusión y de todo lo que rodea al libro además de escribirlo.
L: Dale. Y yo sigo vendiendo.
H: Sí, por favor. Venís muy bien. Los primeros veintiocho ejemplares son los que financian el proceso y llegan a tu casa; después, desde el libro veintinueve, el libro ya funciona como parte del catálogo y recibís el cincuenta por ciento de las regalías.
L: Perfecto. Los primeros se los doy yo en mano.
H: Exactamente. Bueno, Laura, un gusto conocerte. La semana que viene te llega todo el cronograma y empezamos a trabajar.
L: Un beso. Hablamos pronto.