HERNÁN CASCIARI: ¿Cómo va, Julieta? Mucho gusto. ¿En qué parte del mundo te encuentro?
JULIETA GRINSPAN: Estoy en Ciudad de Buenos Aires, en Montserrat, cerquita de Constitución. Pero soy cordobesa.
H: ¿Y qué hacés de tu vida?
J: Soy actriz, profe de teatro, a veces dirijo. Y también escribo.
H: ¿Escribís obras de teatro?
J: Sí. Me encanta escribir.
H: ¿Es una herramienta que usaste toda la vida?
J: No. Empecé a escribir hace unos años, medio por casualidad. Formaba parte de un grupo, escribía otra persona, después esa etapa terminó y me empecé a ocupar yo. Y me encantó.
H: ¿Qué fue lo primero?
J: Una obra de teatro.
H: Por lo que contás, casi surgió por necesidad. Se necesitaba que alguien escribiera y te pusiste a hacerlo.
J: Sí.
H: ¿Y qué sentiste cuando viste que funcionaba?
J: Me sorprendió. Aparte es una cosa física escribir. Es como una sensación de adrenalina. Está buenísima.
H: ¿Después pasaste de teatro a literatura?
J: No. No escribo literatura. Solo escribo teatro. Esto que quiero publicar es una colección de obras.
H: Eso está buenísimo.
J: Igual quería preguntarte algo porque no sabía si había metido la pata. Las obras ya están escritas y estrenadas.
H: ¿Por qué sería un problema?
J: No sabía si había aplicado bien o si esto estaba pensado para otra situación.
H: Lo único raro es que en la postulación pusiste «relatos». Pero no pasa nada. Lo importante es que tengamos claro qué material hay.
J: Estoy trabajando con una chica que está empezando como correctora. Me pidió material para ganar experiencia y yo nunca había corregido nada porque me da fiaca volver sobre las cosas.
H: ¿Cuántas obras son?
J: Cinco, en principio.
H: ¿Más o menos de qué extensión?
J: Son obras cortas. «Las guerras invisibles», por ejemplo, debe tener unas doce páginas. En escenario duran unos cincuenta minutos.
H: Entonces hay que revisar la cantidad total de palabras y ver cómo se arma el libro.
J: Sí. Yo vi la cantidad de páginas que ustedes proponían y me parecía acorde.
H: En octubre y noviembre vamos a recibir esas obras, revisarlas y llevar el conjunto a una extensión editorial razonable. Después pasan a corrección ortotipográfica y gramatical, con todo lo específico de un libro teatral: nombres de personajes, acotaciones, sangrías, formato.
J: Perfecto.
H: Después entra a maquetación. La portada, el color y todo eso lo vamos a trabajar juntos. Y a fin de año entra a imprenta.
J: Perfecto.
H: ¿Cuántas obras escribiste en tu vida?
J: Seis.
H: ¿Y por qué querías publicar cinco y no seis?
J: Porque hay una que no me termina de convencer por una cuestión vinculada con la actriz para la que la escribí y que ya la estrenó.
H: ¿Pero el texto te gusta?
J: El texto me gusta mucho. De hecho es bastante claro, diferente de las otras. Pero la persona que la estrenó es conflictiva y la obra la escribí especialmente para ella.
H: Pensá que una obra, una vez escrita, después se independiza bastante de quién la estrenó. Si el texto te gusta, yo la incluiría en el material y después decidimos.
J: Capaz tenés razón.
H: Subí las seis. Después tomamos la decisión, pero las quiero leer todas.
J: Bárbaro.
H: ¿Querés que el libro tenga prólogo?
J: Sí. Creo que sé quién podría hacerlo. Mi hermano es una persona muy interesante y fue uno de los redactores de la ley de identidad de género. Escribe, aunque nunca quiso publicar.
H: Me gusta. Y con el título del libro no hace falta apurarse ahora. Una posibilidad es que lleve el nombre de la obra que más te representa y después «y otras obras».
J: Es lindo también.
H: Lo pensamos más adelante. La semana que viene te mando todas las instrucciones. Hay una plataforma donde vas a subir obra por obra.
J: Perfecto.
H: Subí las seis, no cinco. Después vemos.
J: Sí.
H: Te voy a editar yo, así llegamos rápido a un puerto y vamos trabajando directamente.
J: Buenísimo.
H: Entonces empezamos la semana que viene. Te mando todas las indicaciones.
J: Dale. Te agradezco mucho.
H: Un abrazo. Hasta la próxima.
J: Hasta la próxima.