HERNÁN CASCIARI: ¿Cómo va, Emiliano? ¿En qué parte del mundo te encuentro?
EMILIANO OLIVA: En Rosario. Soy rosarino de nacimiento.
H: ¿Lepra?
E: Soy lepra.
H: ¿Qué hacés de tu vida?
E: Hasta hace unos meses era empleado de un depósito. Ahora soy productor de seguros.
H: ¿Estudiaste algo después del secundario?
E: El secundario lo terminé hace aproximadamente un año. Me quedaban unas materias y las saqué hace poquito.
H: ¿Y la escritura de dónde viene?
E: Artísticamente, originalmente, soy músico. De chico escribía canciones. En 2020, durante la pandemia, alguien me mostró un cuento tuyo, «Messi es un perro», y flasheé. A partir de ahí creo que leí todos. Ese día dije: «Tengo ganas de hacer algo parecido a esto». Empecé despacito. Los primeros cuentos eran anécdotas y después fui creciendo un poco. Me gusta muchísimo.
H: ¿Hiciste talleres?
E: El año pasado hice uno de policial porque tenía ganas de escribir algo por ese lado. Fue el único.
H: ¿Te gusta el policial como lector o como escritor?
E: Como lector soy bastante malo, leo poco. Me gusta más escribir.
H: El libro se llama «Unos cuantos cuentos». ¿Cuántos textos tenés?
E: Yo quería poner lo que más me gusta. Ya publiqué un libro de cuentos hace dos años y ahora tengo una tanda de veintidós o veintitrés. No estoy seguro de que todos tengan que entrar.
H: ¿Porque algunos no te gustan o porque no pertenecen al mismo universo?
E: Creo que hay un mismo universo, pero algunos nacieron desde otro lado. Hay textos que funcionan como respuesta política o que tienen otra energía. Pueden estar buenos, pero quizá no pertenecen a este libro.
H: Eso es exactamente una de las cosas que va a trabajar tu editor. Durante octubre y noviembre vas a tener una persona que te acompañe cuento por cuento y te sugiera: este no pertenece, este conviene guardarlo, este merece crecer, acá falta una escena, acá sobra algo. Siempre sugerencias, nunca obligaciones.
E: Bien.
H: Hay un límite práctico importante: el libro tiene que quedar entre veinte y veinticinco mil palabras. Ya tiene un precio de venta y un costo de imprenta previsto, así que en el sacar y poner hay que cuidar ese marco.
E: Perfecto.
H: Al mismo tiempo, todos los martes de octubre y noviembre a las 19 doy el taller de publicación para los autores de esta colección. Voy tirando preguntas: qué pasa con los personajes, dónde está el conflicto, qué cuento va primero, cuál va al final, qué merece el lector. Vos lo charlás después con tu editor.
E: Bárbaro.
H: El último día de noviembre se termina el trabajo conceptual. El libro pasa a corrección gramatical, sintáctica y ortotipográfica durante quince días. Después entra en maquetación y diseño.
E: Sí.
H: Antes de fin de año recibís las pruebas de galera: el PDF final con tapa, contratapa, prólogo, índice, agradecimientos, dedicatoria y todo el libro. Tenés cuarenta y ocho horas para revisarlo. Si está todo bien, firmás conformidad y el 2 de enero entra a imprenta. A finales de enero ya está físicamente.
E: Bárbaro.
H: Esta reunión es una bienvenida y también sirve para que me preguntes cualquier cosa antes de empezar.
E: Dudas no tengo muchas. Estoy muy agradecido de charlar con vos. Hace seis años que, cuando me preguntan por qué escribo, digo que fue por vos.
H: Te agradezco mucho. Me honra y al mismo tiempo me da cierta responsabilidad. Vamos a laburar muy bien.
E: Seguro.
H: La semana que viene te mando un correo con toda la información para entrar a la plataforma, cargar cuento por cuento y hablar con tu editor. Las clases empiezan el martes 6 a las 19; podés verlas en vivo o en diferido.
E: Perfecto.
H: También empieza la preventa. Podés pasarle el link a amigos, familia, parientes o seguidores para completar los primeros veintiocho ejemplares. Desde el libro veintinueve empezás a recibir el cincuenta por ciento de regalías.
E: Perfecto.
H: Emiliano, un gusto grande. Empezamos la semana que viene.
E: Muchas gracias. Hasta luego.