HERNÁN CASCIARI: Constanza, ¿dónde estás? ¿En qué parte del mundo te encuentro?
CONSTANZA CHATTAH: En Buenos Aires, en Núñez. Soy de Vicente López, de Florida. Viví siempre por esta zona.
H: ¿Y qué hacés de tu vida?
C: Soy periodista. Me recibí de licenciada en Ciencias de la Comunicación, después hice un posgrado en periodismo científico y otro en periodismo con La Nación y la Universidad Torcuato Di Tella. Trabajé unos años en medios y después me dediqué al periodismo judicial. Hace alrededor de veinte años que trabajo para la Oficina de la Mujer de la Corte Suprema, en temas de comunicación y cambio cultural. También trabajé en la Oficina de Violencia Doméstica.
H: ¿Y la literatura por dónde fue encontrando sus huecos?
C: Siempre me gustó muchísimo leer, desde chica. Tenía la fantasía de ser escritora, novelista. Siempre mantuve la escritura, pero nunca terminaba de concretarla. Tengo dos hijos, una familia y poco tiempo. Después de la pandemia pude empezar a trabajar más en serio y hace unos cuatro años que estoy cerrando proyectos.
H: ¿«Una mujer con suerte» es el primero que sentís realmente cerrado?
C: Sí. Tengo dos libros de cuentos para editar y este es uno de ellos.
H: ¿Cómo decidiste qué cuentos iban en cada libro?
C: Al principio estaba trabajando con una editora y ella me había propuesto mezclar todos los cuentos, pero después pensé que no era por ahí. Encontré un eje en uno de los cuentos, que se llama justamente «Una mujer con suerte», y desde ahí pude ordenar el conjunto.
H: ¿Cuál es ese eje?
C: La mujer y la suerte. La suerte entre comillas, en realidad. El destino.
H: ¿Cuántos cuentos son?
C: El archivo tiene unas sesenta y cinco páginas. Serán unos veinte o veintidós cuentos.
H: ¿Y de palabras cuánto tiene?
C: No hice todavía la cuenta exacta, pero había calculado alrededor de veinticinco mil.
H: Ese rango está bien. Lo importante ahora va a ser mirar qué cuentos pertenecen de verdad al conjunto y cuáles pueden quedar afuera.
C: Claro.
H: En octubre y noviembre vas a trabajar con una editora o un editor que va a leer todo y te va a sacar un poco del mundo autor para ponerte en el mundo lector. Qué piensa alguien cuando llega a esta escena, dónde se puede ajustar una emoción, un conflicto, un personaje, si hay un cuento que está por cariño pero no conversa con los demás.
C: Perfecto. Eso me interesa.
H: Después, a fines de noviembre, se suelta el texto y pasa a corrección. Del 1 al 15 de diciembre hacemos corrección ortotipográfica, gramatical y de sintaxis. Después pasa a maquetación y diseño, y entre Navidad y Año Nuevo recibís las pruebas de galera.
C: Ahí veo por primera vez el libro completo.
H: Exactamente. Interior, portada, contratapa, prólogo, dedicatoria, cuentos, agradecimientos: todo. Hacemos una última revisión y a principios de enero entra a imprenta. Si el calendario ideal se cumple, a finales de enero está en la calle.
C: Me encanta el proyecto. Suena muy divertido.
H: Esa es la idea: que sea serio, pero también lúdico. Además vas a compartir las clases de publicación con todos los autores de la camada, mientras tu editora trabaja con vos en el día a día.
C: Sí. Voy a tener que seguir trabajando.
H: Un poco, sí. Pero sin convertirlo en un castigo. Si tenés un rato por semana, seguí el juego porque el proceso puede ser muy entretenido.
C: Buenísimo.
H: Vos además ya completaste los primeros veintiocho ejemplares, así que el libro puede moverse públicamente en preventa. Desde el ejemplar veintinueve recibís el cincuenta por ciento de cada venta.
C: Eso me sorprendió. Está buenísimo que el libro pueda empezar a circular antes de salir.
H: Y en enero imprimimos teniendo en cuenta esa preventa. Nosotros lo difundimos y lo vendemos en la tienda física y online; si después querés mover ejemplares por otros canales, también podés hacerlo.
C: Perfecto.
H: Bueno, Constanza, esta era sobre todo una charla de bienvenida. La semana que viene te mando el cronograma completo, te contamos quién va a ser tu editora o editor y empezamos.
C: Buenísimo. Gracias, Hernán.