Durante mucho tiempo, a Emilia le repitieron que escribiera un libro. Ella escuchaba, agradecía, seguía adelante. Recién a fines del año pasado, en un retiro, sintió que esa insistencia dejaba de venir de afuera y empezaba a resonarle adentro. Entonces escribió de un tirón una historia ordenada en diez capítulos, pero en realidad lo que puso en palabras no fue sólo una peripecia personal. Hubo cirugías de cerebro, la pérdida de la visión de un ojo, dolor, desconcierto y la búsqueda obstinada de un sentido para todo eso. Sin embargo, el recorrido no se queda en la desgracia ni se define por ella. Lo que Emilia persigue en estas páginas es otra cosa: una manera distinta de mirar, de aceptar, de soltar. Por eso su historia, nacida del sufrimiento, termina siendo una invitación: no a imitarla, sino a descubrir que a veces la conciencia aparece cuando todo parece ya roto.
Durante mucho tiempo, a Emilia le repitieron que escribiera un libro
Sobre Una mirada singular
PRÓLOGO · 22 de octubre de 2026 · 17:38