Talleres Orsai
← Volver a prólogos
Prólogo de Hernán Casciari

Cineo no escribe para agradar ni para explicar: escribe para decir

Sobre Telos

PRÓLOGO · 27 de abril de 2026 · 18:32

Romina Cineo escribe donde muchos prefieren callar. No rodea, no suaviza, no pide permiso. En Telos aparecen el deseo, la incomodidad, el juego de poder y las zonas más frágiles de los vínculos sin ningún tipo de protección. Lo que ocurre en estos relatos no busca escandalizar ni seducir: busca mostrar.

Y en ese gesto hay una decisión fuerte, casi física, de exponer lo que suele quedar fuera de escena. Cada historia abre una puerta apenas, lo justo para que el lector mire y complete lo que falta con su propia experiencia. Ahí está la tensión. No en lo explícito, sino en lo que se reconoce. Los personajes se mueven en ese borde donde lo íntimo deja de ser privado y empieza a volverse incómodo. No hay juicio, pero tampoco hay refugio. La autora no ofrece respuestas ni consuelo; ofrece situaciones. Y esas situaciones, cuando terminan, siguen trabajando. Telos se lee con una mezcla de curiosidad y resistencia, porque obliga a mirar de frente aquello que muchas veces se evita incluso en pensamiento. Esa es su fuerza. No la provocación, sino la honestidad. Cineo no escribe para agradar ni para explicar: escribe para decir. Y en esa forma directa, sin filtros ni adornos, encuentra una voz que no se corre. Una voz que incomoda, sí, pero sobre todo deja una sensación persistente, como si algo hubiera quedado abierto y no pudiera cerrarse del todo.