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Prólogo de Hernán Casciari

Iñaki empezó a escribir a los siete u ocho años

Sobre Prohibido estacionarse

PRÓLOGO · 15 de septiembre de 2026 · 22:26

Iñaki empezó a escribir cuando tenía siete u ocho años, mucho antes de que su vida cambiara de manera abrupta. En 2009, durante un partido de rugby, sufrió un accidente y quedó cuadripléjico. Desde entonces tuvo que aprender a moverse dentro de una realidad nueva, pero también a contarla sin convertirla en explicación, consigna ni pedido de compasión.

Sus relatos avanzan justamente por ese lugar: hablan de experiencias propias, aunque rara vez lo hacen de frente; mezclan lo autobiográfico con la ficción, desplazan los hechos, cambian el ángulo y dejan que el lector descubra de a poco quién es la persona que escribe. A veces aparece la silla de ruedas y otras veces no hace falta nombrarla. Lo que permanece es una voluntad de no quedar detenido en una única identidad, en una sola experiencia ni en la mirada ajena. También aparecen mundos que Iñaki conoció de cerca, como la cárcel, donde entrenó rugby y más tarde coordinó un club de lectura. De allí surgen personajes y situaciones que amplían el territorio del libro y evitan que todo gire alrededor de un único acontecimiento. Estos cuentos están atravesados por la adaptación, el movimiento y la búsqueda de formas nuevas de participar en el mundo, pero nunca abandonan el humor, la curiosidad ni cierta incomodidad frente a los lugares asignados. Iñaki no escribe para explicar lo que le pasó. Escribe para probar cuántas vidas, voces y direcciones pueden salir de una experiencia cuando alguien se niega a permanecer quieto dentro de ella.