Mayra escribió durante años sin pensar necesariamente en un libro. Tenía un blog, escuchaba rock, le gustaban las metáforas y escribía por gusto, mientras su vida profesional se iba ordenando por otro carril: el psicoanálisis, la clínica, la lectura académica. Pero hubo una experiencia que empezó a pedir otro tono y otra forma. La maternidad, o más bien su lado B: tratamientos, duelos perinatales, intentos fallidos, la espera exprimida hasta la última gota. De ahí salió primero un título y luego una voz. No una voz solemne ni ejemplar, sino una capaz de mirar el dolor con sarcasmo, humor negro y lucidez. Mayra entendió que para contar ciertas cosas no hacía falta volverse solemne, sino encontrar la mezcla justa entre herida e ironía. Estas páginas nacen de ese equilibrio raro: el de una mujer que sigue intentando, incluso cuando la vida insiste en dejarle apenas los limones sobre la barra.
Mayra escribió durante años sin pensar necesariamente en un libro
Sobre Otra ronda
PRÓLOGO · 22 de octubre de 2026 · 17:38