Gabriela y su marido empezaron viajando en autocaravana por el sur argentino y Brasil, hasta que un día decidieron patear el tablero y seguir más lejos. Su hija vivía en Francia, él acababa de jubilarse y ambos conocían esa sensación que aparece en ciertos viajes: no querer volver. De ahí nacieron estas crónicas, primero escritas casi desde afuera, mirando a los otros, hasta que una directora de tesis le señaló que también había una historia en quien observaba. Entonces Gabriela empezó a entrar en escena. París, Marsella, España, Portugal y las sobremesas del camino se mezclaron con diarios, imágenes y una referencia querida: el viaje de Cortázar y Carol Dunlop por la autopista francesa. No como copia, sino como permiso para jugar. Este libro toma ese espíritu y lo lleva a otro tiempo: el de quienes viajan filmando, fotografiando, conectados, y aun así buscan perderse para encontrarse de nuevo juntos.
Gabriela y su marido empezaron viajando en autocaravana por el sur argentino y Brasil, hasta que un día decidieron patear el tablero y seguir más lejos
Sobre Los autonautas
PRÓLOGO · 22 de octubre de 2026 · 17:38